miércoles, 29 de enero de 2014

En la guerra y en el amor, todo se vale (Introducción III)

En la Universidad de Puerto Rico, mientras tomaba un curso de Ciencias Políticas, el profesor explicó que el primer paso que dá un país cuando está decidido a hacerle la guerra a otro país, es destruir su reputación; destruir la reputación del enemigo.  Antes de que comiencen los disparos, se pone en marcha una estrategia bien planificada, coordinada, y con la ayuda de los países amigos.  Parte de la ésta estrategia consiste en circular rumores, torcer la verdad, inventar o exagerar incidentes, no aceptar por bueno situaciones que antes sí lo eran, y mucha, mucha propaganda negativa.  El propósito en ese momento no es debilitar al enemigo aunque ciertamente esto también se logra, el propósito es poner a la masa del pueblo en contra del nuevo enemigo y justificar así la inminente agresión.  Mientras destruyen la reputación, el agresor continúa preparándose para la guerra con armas, expiando, provocando, buscando aliados, aislándolo, etc.  Si luego de comenzada la guerra se descubre que las justificasiones no eran válidas no  importa, el propósito ya se logró y eso es lo realmente importante para ellos.  Además, como también explicó el profesor, los gobiernos siempre parten de la premisa de que "el pueblo es tonto".  Son cientos los ejemplos que se pueden traer para ilustrar esta situación pero sólo como complento quiero hacer una breve referencia a dos de ellos. 

Después de la muerte del Presidente de Panamá, Omar Torrijos, el General Manuel Antonio Noriega tomó el mando como presidente de ese país y continuó con la misma línea de cooperación que tenía Torrijos con los Estados Unidos.  Esto motivó que la nación norteamericana apoyara al general a pesar de que siempre existió rumores de sus vínculos con el tráfico de drogas de Sur América hacia Norte América.  Mientras el General Noriega le sirvió a los intereses de los E.U. en la región, pudo contar con el respaldo de ellos para permanecer en el poder.  Pero con el tiempo, el general se fué engrandeciendo en su poder y comenzó a dirigir el país con políticas contrarias a los intereses del país del norte, provocando que éste le retirara su apoyo.  La larga historia continúa, hasta que finalmente comienza una campaña de desprestigio contra Noriega con acusaciones de narcotráfico y lavado de dinero.  No tengo la menor duda, como tampoco la tiene la opinión mundial, de que el General Manuel Antonio Noriega era un traficante de drogas hacia los E.U. en grandes cantidades.  Pero también existe opinión mundial de que en ese país siempre tuvieron conocimiento de los vínculos del general con el narcotráfico y ellos (Estados Unidos) se hacían de la vista larga por razones de conveniencia política.  Pero cuando el general dejó de ser útil como presidente, la intensa campaña de desprestigio sirvió para justificar en 1989 una invasión de parte de Estados Unidos, arrestar a Noriega, encarcelarlo y "asistir" al pueblo a crear un nuevo gobierno.

Algunos historiadores cuentan que el ex presidente de Irak, Saddam Husseim, llegó al poder con una revolución que fué apoyada por los Estados Unidos.  Por eso hubo buena amistad entre ellos por muchos años (Husseim mantuvo el poder por 25 años).  Inclusive, existe evidencia histórica de que Sadam fué apoyado por los E.U. en su guerra de ocho años contra su vecino Irán.  Pero al igual que Antonio Noriega, Sadam se alejó de las políticas de los E.U. provocando su inconformidad.  Por eso cuando en 1991 Irak invadió Kwait los E.U. intervinieron para expulsarlo del pequeño país árabe.  En 1993 circularon rumores de que Irak planificaba asesinar al presidente de los Estados Unidos cuando éste visite Kwait.  Sin pensarlo dos veces y basados en estos rumores, E.U. atacó a Irak con misiles.  Pero la campaña grande de desprestigio llegó en el 2003 cuando E.U. acusó a Sadam Huseim de poseer armas de destrucción masivas y basados en esas acusaciones (rumores) justificaron junto con Inglaterra y sin la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas algunos, una invasión que culminó con el arresto y ejecusión de Sadam Huseim.  Posteriormente los investigadores de las Naciones Unidas declararon que nunca encontraron evidencia de la existencia de esas armas de destrucción masivas. 

Los dos ejemplos anteriores muestran claramente la aplicación de la sentencia de que en la guerra todo se vale.  Pero, ¿se vale todo en el amor?  Personalmente creo que nó porque si el fin justifica los medios, el amor muere en el camino.  Sin embargo existen organizaciones que utilizan y fomentan el desprestigio como medio para hacer la guerra y adelantar sus causas y sus intereses personales dejando al amor en un segundo plano de importancia.

En nuestra sociedad occidental se habla con insistencia de proteger a la familia, al hogar, a los niños, al matrimonio, a las instituciones, etc.  Pero en la consecución de estos objetivos los individuos anteponen los medios al propósito creando una cada vez más compleja sociedad que valora la guerra hasta para justificar el amor.  Privatizamos el amor como algo material.  Así surgen organizaciones que "defienden" sus ideales enfrentando y confrontando a los que "obstaculizan" sus propósitos de amor. 

Basados en el amor, existen organizaciones que defienden el matrimonio tradicional.  También basados en el amor existen otras organizaciones que defienden el matrimonio no tradicional.  Cuando estas organizaciones opuestas entran en conflicto, el que más pierde es el mismo amor que ambas alegan defender.  Es así porque ambas organizaciones están privatizando el amor.  Algo parecido ocurre con los grupos  que reclaman defender los derechos de la mujer. Las llamadas organizaciones feministas han privatizado los reclamos de las mujeres en contra (tal vez la mayoría) de  las mismas mujeres que alegan defender.  Esto se aprecia mejor en  épocas como las elecciones políticas.  Vemos como los grupos feministas hacen campaña en contra de los políticos varones que ellas acusan de machistas y realizan campaña en favor de algunas mujeres que según esos grupos, están comprometidas con la causa de las mujeres.  Pero una vez pasadas las elecciones el balance nunca ha sido ha favor de esos grupos.  Esto se evidenció en Puerto Rico en las elecciones que se celebraron en noviembre de 2012  El entonces gobernador, Lcdo. Luis Fortuño, fué atacado insistentemente por los movimientos feministas del país que lo acusaban de retroceder a las mujeres en sus luchas.  En ese mismo cuatrenio 2008-2012 había un total de 26 mujeres activas en  la política ejerciendo como alcaldesas o legisladoras.  Pero en las elecciones electorales del 2012, en una intensa campaña feminista que incluía grupos anónimos como "La ruta de las mujeres", estas organizaciones trataron de secuestrar la volunta del pueblo aprovechando la realidad de que la mayoría de los votantes del país eran (son) mujeres, y las convocaron como género a votar en masa para elegir o re-elegir sólo a los y las candidatas(os) que ellas recomendaban.  Pero los resultados electorales fueron muy adversos para esas organizaciones.  La cifra de funcionarias electas bajó de 26 a 16 a pesar de que había un total de 91 candidatas postuladas y apoyadas por los grupos feministas.

Esta realidad demuestra que estos grupos de presión son una minoría inclusive dentro de las mismas mujeres que ellas alegan representar.  Esto es así porque estos grupos han desvirtuado (promiscuido) los nobles propósitos por los que fueron creados y han creado sus propios intereses muchos de los cuales son ajenos al feminismo y utilizan métodos de confrontación en sus reclamos.  Son una minoría ruidosa que se automagnifican con títulos como  Movimiento Amplio de Mujeres, pero la realidad es que es tan amplio como sus dirigentes reunidas en un salón de clases de una escuela elemental.  Para ilustrar un ejemplo de esto, el 29 de abril del 2013 este grupo  exigió mediante una protesta (de sólo seis mujeres) la destitución de la Procuradora de las Mujeres, alegando falta de comunicación de ésta directora con ellas como organización que también velan por los derechos de las mujeres.  Se hicieron evidentes sus deseos de controlar y monopolizar la causa de las mujeres por parte de estos grupos.  Otro ejemplo ocurrió en Rio de Janeiro, Brasil, el pasado 21 de diciembre del 2013  Allí los movimientos feministas hicieron una convocatoria muy publicitada para que las mujeres se presenten en esa playa con los pechos al aire en protesta por una ley de 1940 que se los prohíbe.  Comparecieron muchos fotógrafos y cientos de curiosos, pero sólo cuatro mujeres se descubrieron los pechos, incluyendo a una de 73 años.

En su desespero por aparentar fortaleza, las personas que dirigen los movimientos feministas crean otras organizaciones con diferentes nombres pero igualmente magnificados, para impresionar y aparentar que son muchos pero en realidad son las mismas personas rotándose el liderato en sus distintas manifestaciones cuidadosamente planificadas para hacerse temer.  Otra forma de aparentar fortaleza y mayoría numérica es cuando distintos grupos minoritaraios se unen en una causa con el propósito de manipular la opinión pública aparentando que son mayoría.  Vemos así como organizaciones feministas se unen con otras organizaciones como por ejemplo, organizaciones homosexuales, organizaciones religiosas minoritarias (algunas desconocidas), organizaciones pro-aborto, organizaciones de "derechos humanos" (título magnificado), y otras organizaciones que sólo existen en el papel o que sólo la componen un pequeño grupo de personas y que son siempre los mismos de otras organizaciones de líderes en rotación.

Estas personas, actuando como líderes, tienen acceso a los medios de comunicación los cuales, en busca de la noticia, funcionan como un amplificador de sus discursos.  Estas acciones pueden ser justificadas o nó, pero la realidad es que están anteponiendo los medios al fín (propósito) y generando confrontación social; están justificando la guerra en nombre de la paz.  ¿Como  no aumentar las estadísticas de violencia doméstica si cada año se aprueban más enmiendas inclusivas?  ¿Como no aumentar los crímenes de odio si cada vez aprueban más leyes amordazando a los que difieren de ellos?  ¿Como no aumentar el maltrato infantil si cada año limitan más la autoridad de los padres en la crianza de sus hijos?  Todo esto es parte de una dinámica social invisible para el ciudadano común porque "el pueblo es tonto". 

Mientras continúe siendo cierto que en la guerra y en el amor todo se vale, seguiremos contando muertos.

Soy parte de ese pueblo tonto pero mi naturaleza diferente (todos la tenemos) no me permite creer en todo lo que mis cinco sentidos perciben.  Mis actitudes diferentes siempre me han traído premios o castigos y estas memorias no son una ecepción.

Por las razones X, Y y Z, yo no deseaba concederle el divorcio a mi entonces esposa cuando ella así lo decidió a pesar de que en el pasado sí lo había deseado.  En veinte años de matrimonio compartimos, sufrimos y disfrutamos muchas experiencias propias de cualquier pareja unidas así ese largo tiempo.  Pero nunca, y repito, nunca existió entre nosotros violencia física ni violecia doméstica que pueda clasificarse así por mayoría de la sociedad (y no por los grupos feministas de confrontación).  Pero como patógenos oportunistas, estos grupos de confrontación crean oficinas que funcionan como células infectadas  con el propósito de expandir sus dominios tratando de atraer nuevos individuos mediante la propaganda: Queremos ayudarte.  Se puede decir que fucionan como contrapeso con la misma relativa violencia física, verbal y psicológica que alegan despreciar, aunque lo nieguen.

Atraída por la propaganda, mi todavía esposa recurre a estos desestabilizadores sociales quienes engranan toda una maquinaria que aplasta a cualquier ser humano sin oportunidad de defenderse.  Utillizan con intensidad la violencia sin rastro (violencia monga, violencia psicólogica, etc.) para axfisiar, arrinconar y eliminar si lo creen necesario a los que no se someten a ellas y sus personalismos.  Mi voz fué apagada, mis sueños fueron borrados, mis éxitos fueron opacados, mis triunfos fueron empujados al abismo; todo con violencia y mentiras.  En su deseo de obtener el divorcio, la diosa de la mentira recurrió a las organizaciones de confrontación que necesitan ver las estadísticas aumentar para ellas también aumetar y justificar sus reclamos.  El riesgo de violencia es real.  Como aprendíz de guerrilla, estas organizaciones se encargaron de entrenarla y adiestrarla en los métodos de hacer la guerra con violencia sin rastro, destruir la reputación, aplastar y someter al enemigo, pero aparentando siempre ser la víctima.

A pesar de no existir violencia, mi todavía esposa recurrió a una oficina que responde al magnánimo título de Proyecto Especial para la Violencia Doméstica contra las Mujeres que ubicaba en el noveno piso del Tribunal de San Juan.  Desde el principio de su pedido de divorcio, ella alegó infidelidad de mi parte y no hacía mención  alguna de violencia.  ¿Porqué entonces recurrir a una oficina que se autodenomina "de violencia contra las mujeres"?  En su primera orientación, fué referida a la Oficina de Desarrollo Integral de la Mujer del Municipio de San Juan, la cual también trabaja con víctimas de violencia doméstica.  ¿Acaso lo que correspondía no era radicar una demanda de divorcio por infidelidad y someter las evidencias al tribunal mediante la contratación de un abogado que brinde estos servicios?

Con su acostumbrada temeridad, y en sus deseos de subvertir el orden social, estas organizaciones feministas ordenan el uso de la violencia para lograr sus objetivos.  La Diosa de la Mentira, 4N4 4D3L41D4  R0DR16U3Z P3R3Z, comenzó a utilizar la violencia sin rastro (verbal, psicológica, desprecio, gestos, provocación, otros) para luego huir alegando temer por su seguridad y sentirse amenazada.  En un período de cinco meses utilizó estrategias de guerra sucia para provocar mi ira y tratar de lograr la violencia doméstica que necesitaba para obtener por la vía más rápida, fácil y económica su añorado divorcio. Nunca  consiguió de mi parte esa violencia que ella necesitaba y esto la obligaba a ser cada vez más agresiva en su intento (confieso que) poniendo su propia vida en peligro real.  Casi diariamente ella rendía un informe verbal a la oficina del municipio de San Juan, sobre el progreso o los resultados de sus acciones en mi contra ya que todas las demás gestiones se encontaban finalizadas y en espera de entrar acción: plan de escape con mis hijas, policía, refugio, reubicación, abogado, tribunal, robo de documentos e informacion personal, psicólogos para mis hijas, etc.  Sólo faltaba la justificación  para mover toda esa maquinaria (la violencia de mi parte) pero como ésta nunca llegó no tuvo otra opción que inventarla.  (Quedó grabado para el record del tribunal el día del juicio cuando ella reconoció en presencia del juez y bajo juramento, que yo nunca la había agredido.  Esa grabación es un documento público que puede ser revisado por todos los interesados).

Desde niño siempre he sido un fiel admirador de la belleza femenina, siempre las he respetado y juro que al día de hoy no existe una que pueda decir lo contrario (obviando por supuesto a la diosa de la mentira).  Mi admiración  y respeto hacia ellas continúa vivo.  Pero el tiempo, que todo lo puede, ha refractado mi enfoque. Cada día es más difícil visualizar a la mujer como un ente individual porque (los grupos feministas de presión) nos obligan a mirarlas como un género en lucha.  Si las vemos como un género en lucha y sólo existe dos géneros, la lógica dicta que luchan contra el género masculino.  Por eso mi compromiso será siempre el de respetar a la mujer como persona, como individuo; pero fuí victima de ellas como género, atacado y destruido por ellas como género.  Por esos motivos, el respeto que tengo hacia la mujer como individuo no lo compartiré con el género representado por grupos minoritarios de dudoso compromiso femenino.  Por lo anterior, ésta tercera parte de ésta autobiografía tendrá entre sus propósitos enfrentar a los grupos de confrontación que sólo interesan imponer sus agendas personalistas a la mayoría social.

Cuando algún individuo varón enfrenta a estos grupos, inmediatamente lo califican de machista y crean una propaganda negativa a su alrededor para acallarlo.  Si es una misma mujer la que las contradice, la califican de victima (tonta) del machismo para descartar así su opinión o la presionan ofreciéndole recompensas y ayudas (ejemplo: Elisa Hernández vs Hector Ferrer).  Utilizando repetidamente el argumento del síndrome de la mujer maltratada, las organizaciones feministas no permiten que otras féminas difieran de ellas menospreciando sus capacidades y sus opiniones argumentando que está incapacitada por ser una víctima en negación de violencia machista y con esa alegacion la obligan a someterse a un "tratamiento (adoctrinamiento) que la saque del ciclo".  Esta realidad me recuerda una situación personal vivida cuando mi proceso de separación se encontraba en un momento amenazante de confrontación real.  Explico a continuación.

Luego de cinco meses en el que mi entonces esposa estuvo utilizando en mi contra la violencia sin rastro, logró finalmente obligarme por la fuerza a abandonar mi hogar y como por arte de magia mis ingresos dejaron de ser míos.  Adelantándome para tratar de sobrevivir económicamente, decidí tomar un curso de dos meses de duración para certificarme como Mixólogo (bartender profesional).  Este curso me obligó a practicar las distintas mezclas de licores y a distinguir sabores. Esto era algo que me gustaba hacer y lo practicaba en el pequeño dormitorio al que fuí obligado a pasar mis días y mis noches.  Un día me encontraba en una terapia psicológica referido por mi lugar de empleo para "ayudarme" en mi situación.  Contestando las preguntas del psicólogo, le informé sobre el curso de bartender y le expliqué que todos los días preparaba y consumía alguna bebida en mi deseo de aprender más y convertirme en un profesional en ese campo.  Al escucharme,  el psicólogo me dirige una pregunta que contesté sin temor pero que tengo intenciones de no volver a contestar nunca más en la vida.  Mirándome fijamente y en tono pausado, el doctor pregunta, - ¿Tú crees que eres alcohólico? -  Mi respuesta fué inmediata, sincera y sin temor a equivocarme, - Nó. -  Continuando con su tono pausado, el Doctor Reboledo expone en forma de pregunta, - ¿Tú sabes que el primer síntoma de un alcohólico es negarlo?.-  Manteniendo mi seguridad y mi tranquilidad le expuse nuevamente que era mi deseo convertirme en un bartender profesional y era requisito practicar y distinguir los sabores de los distintos licores.  Posteriormente comprendí (en acción retardada) que su comentario era realmente una conclusión.  Frente a la pregunta ¿Eres alcohólico? si la respuesta es , entonces, admisión de culpa, relevo de prueba; la persona es alcohólica porque lo está admitiendo y necesita tratamiento para rehabilitación.  Pero si la respuesta es , entonces la persona es alcohólica en negación (primer síntoma) y necesita tratamiento para rehabilitación.  Cualquiera sea la respuesta,  la persona será siempre declarada alcohólica por terceras personas que impondrán siempre sus conclusiones y le restarán capacidades al individuo para tomar sus propias decisiones.

Algo muy parecido ocurre en el ámbito de la violencia doméstica.   Sólo basta que una mujer alegue ser víctima de violencia doméstica y se engrana toda una maquinaria para "ayudarla" a salir de ese ciclo e imponer castigos al hombre maltratante.  (Cabe señalar que si un policía  se presenta ante una alegación de violencia doméstica,  éste no tiene discreción para actuar.  Se arriesga a ser sancionado si no procede a arrestar al supuesto agresor y proteger a la alegada víctima).  Pero si posteriormente la mujer, respondiendo a la investigación,  niega ser víctima de violencia doméstica aparecen las organizaciones patógenas oportunistas a imponer sus ideas teóricas de que esa mujer es una víctima en negación y que ese comportamiento es parte del síndrome de la mujer maltratada.   Con ésta alegación obligan a la mujer a recibir "ayuda" (adoctrinamiento), imponer castigos al hombre y aumentar las estadísticas de la violencia doméstica para continuar justificando así más y más reclamos.

Estos ruidosos grupos de confrontación han logrado que algunos políticos se sometan a sus reclamos por temor a sus agresiones verbales y al efecto en su imagen política.  ¿Hasta cuando?   Yo no soy político, nunca he rehuído una batalla y no es tiempo de hacerlo.   Una retirada a tiempo es una victoria.   Mi batalla continúa.

No se debe jamás permitir la continuación de un desorden para eludir una guerra,  porque ésta no se evita, sino que tan sólo se retrasa en detrimento propio.  El Príncipe,  Nicolás Maquiavelo.