martes, 8 de julio de 2014
sábado, 14 de junio de 2014
Manchas de amor
A sólo un mes de haber comenzado en mi nuevo trabajo, ya había perdido el control de mis actos. Mi nuevo lugar de empleo era adictivo y el ambiente embriagante, una combinación explosiva. Casi nadie estaba a salvo de traspasar los límites laborales en las relaciones personales. Sólo era cuestión de tiempo. Pero en lo personal, el tiempo y yo nunca hemos sido buenos amigos.
Entrar a la secretaría del tribunal me intimidaba y aunque desconozco si fuí objeto de rifa, mi presencia allí era bien atendida y motivaba mi regreso. Ciertamente las mujeres que realizaban funciones secretariales en esa sección, además de ser muchas, eran elegantes, atractivas, y con capacidades intelectuales. Difícil para un hombre no observar, comparar y seleccionar (utilizo el verbo "seleccionar" dentro del mismo contexto que utilicé el término "rifar", figurativamente, no literal). Pero una extraña atracción me permitió observar y seleccionar sin necesidad de comparar. Su nombre era E.M.R.R., a quien identifico como Eda, y estaba asignada a la ventanilla de atención al público del Tribunal de Distrito. Esto me permitía verla y saludarla sin necesidad de entrar a la secretaría. Aunque nuevamente la apariencia física de una chica cautivó mi mirada: delgada, ojos grandes, rostro perfilado, cintura y caderas admirables, perfíl lateral curvilíneo y un andar de prisa: fué su personalidad la que me magnetizó. Fué una misteriosa atracción que se manifestaba con miradas copulativas y sonrisas que fueron suficientes para fomentar una amistad que limitaba nuestros deseos. Pero todo cambió el 14 de febrero de 1987
A pesar de que mi esposa 4D3L1N3 permanecía siempre en el pequeño apartamento que rentábamos, había logrado control emocional sobre mis acciones, que incluía no tener amigos, impedir que saliera sin ella, y hasta mi hora de llegada al hogar. Pero la naturaleza del trabajo en el tribunal era diferente a la de guardia penal porque casi nunca podía estar en mi hogar cada día a la misma hora. Esto me permitía estar fuera en horarios irregulares y justificarlo en ocasiones con la media verdad de que salí tarde de trabajar (una Sala en session, transportando confinados, diligenciando un arresto, etc.). Mi esposa había logrado anular mi voluntad casi por completo con sus constantes cuestionamientos y sus detestables miradas de hostilidad. Había logrado a través de la manipulación, restarme poder y control de las decisiones que afectaban mi vida. Su hostilidad y control solapado no me permitía ser yo mismo, me sentía prisionero de su caracter. Lo que se teme, se atrae. Por eso, en la práctica, comencé a tener una doble personalidad: la del hogar, pasivo y sin amigos; la del trabajo, dinámico y sociable. Aunque era relativamente fácil para ella observar que ese era mi comportamiento, no podía hacer nada debido a sus limitaciones: no trabajaba, no estudiaba, no tenía hijos, no tenía hogar propio, no era capaz de buscar trabajo, y no estaba dispuesta a volver al arrabal.
Pasados los meses de diciembre y enero, Eda y yo habíamos alcanzado una respetuosa y sincera amistad pero conscientes de nuestros deseos, los mismos que no pudimos continuar reprimiendo cuando llegó el 14 de febrero, día del amor. Ese día Cupido nos flechó en una de las muchas actividades que celebraban los empledos del Tribunal de Carolina. Con nuestro primer beso transformamos nuestra hermosa amistad en una hermosa relación entre un hombre y una mujer. Relación que tenía un gran obstáculo, yo era un hombre casado. A mis 29 años de edad y con cuatro años casado, me inicié en la categoría de hombres infieles. Eda siempre tuvo conocimiento de mi condición de hombre casado y así acepto nuestra amistad y posterior relación. Su hogar estaba compuesto por ella, una hermana, su madre y su padre (creo que padrastro). Tando ella como su hermana eran solteras y trabajadoras pero, particularmente Eda, tenía un atractivo adicional, a sus 25 años todavía no había conocido el amor. Después de nuestro primer beso mi sentimiento se transformó, sólo deseaba estar con ella, no me interesaba llegar a mi hogar. Nuestro comportamiento hacía evidente a todos en el trabajo nuestra relación, y le hacía evidente también a 4D3L1N3 que algo estaba ocurriendo, pues mi comportamiento cambió.
En abril de ese año y a sólo días de realizarse la boda que uniría en matrimonio a mi hermano Ramón con su hermana Maritza, 4D3L1N3 había acordado con ellos ir a Ponce y permanecer allí algunos días para ayudarlos en la preparación de la misma. Mientras tanto, por ser días laborables, yo acordé reunirme con ellos el viernes de esa semana luego de finalilzar mi día regular de trabajo. Pero hubo un acontecimiento adicional que nadie pudo prevenir, esa misma semana era la celebración de la semana de las secretarias. Siendo así, ese viernes no podía faltar alguna actividad de celabración en mi trabajo. Mientras tanto, en nuestras conversaciones, Eda y yo nos habíamos confesado el deseo de culminar nuestro amor en un tántrico acto sexual. Ella no quería entregar su voluntad pero no podía negarse a ceder a lo que tanto temía y deseaba al mismo tiempo.
Habiéndose alineado todas las circunstancias a nuestro favor, ese día a las 5:00 pm, luego de terminar nuestra actividades laborales, incumplí mi promesa de dirigirme hacia Ponce y en compañía de la mujer con la que realmente quería estar, continuámos nuestro vienes social y de celebración en la semana de las secretarias. Ese día compartimos un bonito atardecer como dos amantes que se profesaban mutuamente admiración, amor y deseo. Compartiendo y conversando, decidimos fundir nuestro amor en uno sólo y en horas de la noche nos dirigimos al conocido Motel Riverside que ubicaba al final de la carretera 181 conocida como Expreso de Trujillo Alto en ese mismo pueblo. Mis recuerdos de esos momentos están casi intactos, pero informar de lo que pasó entre nosotros esa noche es algo que mi mano se resiste hacer. Ese día, San Valentín hizo un milagro. Al final de esa hermosa noche de estrellas nos dispusimos a retirarnos los tres: Eda, Cupido y yo, dejando sólo como evidencia manchas de amor.
En Puerto Rico se ha creado una imagen negativa en relación a la semana de las secretarias. Chistes y comentarios degradando la imagen de las mujeres que ocupan esas posiciones son cosas de todos los días pero que logran su cénit en la celebración de su semana. Ese día de amor tántrico, a la salida del Riverside, no sólo pude comprender el origen de estos comentarios, también pude ver que no son comentarios infundados. Pasada las 12:00 de la media noche mientras me dirigía a la puerta del garage para retirame del motel junto a Eda, escuché diferentes voces en conversación. Extrañado continué con mi retirada pero al abrir el garage me llevé una sorpresa de fantasía, mi raciocinio tuvo que hacer ajustes frente a lo que veían mis ojos. Ver para creer. La fila de automóviles para entrar a la primera habitación que se desocupe y se encuentre disponible era tan larga que pasaba la capacidad del estacionamiento y llegaba a la carretera principal fuera del motel. La línea y la espera era tan larga que los ocupantes de los autos salían de los mismos mientras esperaban y conversaban fuera de ellos como si estuvieran esperando la entrada a un cine o a una feria de entretenimiento. Seguramente, si en lugar de ser testigo de este hecho, me lo hubieran contado, no lo hubiera creído; hombres y mujeres caminando por el estacionamiento de un motel mientras esperaban su turno para ...¿dormir?
Demás está decir que mi acción provocó reacción. Los siguientes días 4D3L1N3 mostró su peor cara y nuestras conversaciones se limitaron a sólo lo básico y necesario obligados por las circunstancias de la boda. Pero de regreso a mi trabajo, aprovechó la ocasión de encontrase sóla en el hogar (como todos los días) para buscar y rebuscar (como siempre) alguna evidencia de acciones incriminatorias de mi parte, y esta vez la encontró. Mi libreta de notas, instrumento en el que canalizaba mi síndrome del salvavidas, fué encontrada y leída por ella. Su contenido era cierto y exacto: nombre, fecha, pero sobre todo, mi sentimiento de alegría y emoción. Destruye un mito, crea una leyenda. Su reacción me hizo entender que encontró las respuestas a todas sus dudas. Regresando al hogar la encontré llorando y a mi pregunta de que le estaba ocurriendo, me confieza que leyó mis notas y rápidamente me pregunta quien es Eda. Sin obtener respuestas claras de mi parte, mi defenza fué nula y sin contender sus acusaciones, acepté con mi silencio lo que estaba ourriendo. Sin fuertes discusiones, continuámos con el tema hasta que llegó un momento que lo recuerdo como algo ridículo de esa situación; ella me pidió que me fuera de la casa. Utilizo la expresión ridículo porque es la manera más fácil de describir mi respuesta a su pedido. - ¿Y tú que vas a hacer? - fué mi respuesta en forma de pregunta. Ella no trabajaba, no estudiaba, no conducía, no tenía hijos, no tenía hogar propio, ni ingresos para el pago de un alquiler, ¿qué podía hacer? Sólo una cosa, sólo tenía una opción: irse ella y regresar al arrabal. Al día siguiente lió sus bártulos y se marchó.
Por los siguientes tres meses me convertí nuevamente en un hombre soltero, por lo menos de lunes a viernes porque casi todos los sábados y/o domingos viajaba a Ponce para reunirme con ella en el callejón California en donde regrasamos al pasado compartiendo como pareja de novios. Ese largo período de tiempo sirvió para pensar, reflexionar, actuar, sentirme felíz soltero, sentirme felíz con Eda, sentirme triste soltero, sentirme triste con Eda, volver a tener amigos, y muchas otras reacciones encontradas que me confundían. Mientras continuaban pasando las semanas, más aumentaba mi confusión y llegué a sentir que realmente yo no sabía lo que quería. Eda comenzó a consumir todo mi tiempo y sentí que mi vida estaba nuevamente inestable, buscando salida en mi laberinto. Para ayudarme a encontrar esa salida, tomé la decisión de visitar y consultar algún psicólogo que pueda orientarme en mi confusión. Luego de mucho buscar en las páginas amarillas de la guía telefónica, contacté con una persona que, por la forma en que se anunciaba en esa guía, se presentaba como la mejor opción por su experiencia. Pero otro fue el cantar de la golondrina. La dirección que proveía como consultorio era su propio hogar, se manifestó su nacionalidad extrangera y su ideología política y no demostró mas profesionalismo psicológico que el que puede tener un familiar o un buen amigo. A pesar de eso, y de costear todas las visitas con mi propio dinero, decidí continuar con el tratamiento psicológico. A requerimiento de la psicóloga, 4D3L1N3 también la visitó en su hogar-consultorio y aunque la mal llamada terapia no funcionó, sirvió para que 4D3L1N3 y yo volviéramos a dormir juntos una noche, antes de ella regresar a Ponce. Este hecho se convirtió para la psicóloga en la más insistente razón para que volviéramos a convivir como marido y mujer. Ese argumento, que desde mi perspectiva, es poco profesional, tuvo sus efectos y en el mes de agosto de ese año 1987 reanudamos nuestra vida matrimonial con la apariencia de que nada había pasado. Pero 4D3L1N3 tenía otros planes. (En el año 2003 cuando su decisión del divorcio era firme y se encontraba en pleno proceso de destrucción, me confesó que en aquella ocasión regresó conmigo por que no quería volver a convivir con su madre). Esto provocó el final de la bonita relación que teníamos Eda y yo. Pero como la sinceridad y el respeto siempre fue parte importante de nuestro amor, no logró romper la hermosa amistad que teníamos y que sobrevivió por mucho tiempo.
Por motivo de que no estaba en nuestros planes tener hijos, 4D3L1N3 decidió, desde la planificación de nuestra boda, utilizar la píldora como método anticonceptivo por que quería evitar la atención y el tiempo que requería el método natural del ritmo o conteo (el mismo que utilizaba desde la edad de 14 años). Pero luego del primer año el costo mensual de las píldoras nos obligó a cambiar ese método por el del ritmo, alternado con el uso de gomas profilácticas (condones) cuando existiera dudas sobre su ovulación. La mínima duda siempre era a favor del condón. Más de dos años utilizando éste método habían probado el perfecto conocimiento que ella poseía sobre su cuerpo. Pero sospechosamente su expertiz conocimiento falló el mismo mes de agosto que aceptó reanudar su vida matrimonial.
Recordándole nuevamente a los lectores de ésta autobiografía que me encuentro bajo solemne juramento de decir sólo la verdad, deseo dejar establecida mi paz mental de estar cumpliendo cabalmente con mi juramento. La situación que me propongo exponer a continuación pudiera ser pensada por algún lector como una fantasía, pero les aseguro que mi propósito de paz interior no me permite fantasear, tampoco el juramento.
Luego de reanudar nuestra convivencia, los días transcurrían en aparente armonía y en busqueda para recuperar la confianza. Inmediatamente reanudamos también nuestras actividades sexuales como antes, basados en el método del conteo, pero un día mi propia experiencia me alertaba que las siguientes relaciones estarían dentro del margen de duda que obligaba el uso del condón para evitar un posible embarazo. Por esa razón, un día de agosto de ese año 1987 el cual recuerdo muy bien que era domingo, nos encontrábamos en el ritual preparatorio como antesala a otra actividad sexual, cuando no resistí más el deseo de culminar en cópula y procedí a buscar un condón para, como siempre habíamos hecho en el pasado, la tranquilidad de ambos. A la duda, saluda. Pero en ese momento se me hizo difícil creer que ella no tuviera dudas y me solicitara que no utilice el profiláctico alegando que no era necesario. Aunque en el pasado yo siempre había confiado en su juicio, la simple duda de uno de nosotros era suficiente motivo para protegernos. Pero mi sorpresa fué doble cuando le indiqué que por mis dudas yo utilizaré el condón y me responde con una negativa a tener sexo si procedo con su uso. Este comportamiento nunca antes exibido por ella, me alertaba de una posible intención oculta. Insistí en su uso hasta que finalmente ella decidió que no tendríamos relaciones sexuales en ese momento, afectando así de forma negativa mi ansiedad sexual. Me quedé con la carabina al hombro. Pensando en que la posibilidad de la situación era temporera, discimulé mi disgusto y acepté no tener sexo en esa ocasión. Su actitud solo confirmó el control que posee el género femenino sobre la sexualidad.
El día siguiente, lunes, se repite de forma casi idéntica la situación y nuevamente se niega a tener sexo si yo insistía en usar el condón. Nuevamente dudé de su intención pero también recordé que nunca antes ella se había equivocado, ¿porqué fallar ahora?, ¿porqué dudar? ¿porqué no creerle? Adicionalmente, mi seseo sexual era intense y no quería quedarme nuevamente con la carabina al hombro. Un pelo jala más que una grúa. Si el sexo no causara placer, no estaría garantizada la continuidad de la especie humana. Por eso, las personas cuando buscan sexo, lo que realmente desean es placer, lo demás es consecuencia. En ese momento yo deseaba placer, pero la historia confirmó que no compartíamos el mismo deseo.
Debo decir que mantengo frescos los recuerdos de estos hechos porque al dudar de su intención me motivé a escribir en mi calendario de notas, síndrome del salvavidas, cada detalle de lo ocurrido para confrontarla si era necesario. Varios días después llegó con la noticia. La artista de la actuación me informó con un incontrolable llanto, que se encontraba embarazada y que no quería tener al bebé; lo primero se lo creí, lo segundo nó. Menos de 24 horas fueron suficientes para que su llanto desaparezca y se manifieste su alegría en cada ocasión. Ciertamente que la confronté con mi creencia del entrampamiento, pero lo hice mucho tiempo después porque la realidad era que yo sentía el deseo de tener un hijo, pero no con ella. Pero cinco años de matrimonio era suficiente tiempo para no negarme esa oportunidad, más aún a mis 29 años de edad. Ese período de cambio requirió muchos ajustes de nosotros porque adicional al embarazo, obtuvo su primer empleo mientras mis sentimientos hacia Eda todavía no se habían esfumado por completo.
Al unísono con su embarazo comenzó a trabajar como secretaria, pero no fué un logro, sino un premio a su belleza. Algún tiempo antes, yo había leído en uno de los periódicos del país un anuncio clasificado en el que se notificaba al público en general, que se estaba abriendo una convocatoria para algunos puestos de trabajo en el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Esto es un requisito establecido por la Ley de Personal de las agencias de gobierno y sus instrumentalidades, así como las Ramas Legislativas y Judicial. Llamó mi atención en la lista el puesto para Custodio de Parques Nacionales y me despertó curiosidad por conocer más sobre esa posición por lo que decidí llegar hasta el Instituto de Cultura en el Viejo San Juan para orientarme y recoger una aplicación de empleo para el mismo. Pero entre las convocatorias anunciadas había una para el puesto de secretaria, y siendo así aproveché la ocasión para recoger una adicional para que 4D3L1N3 también solicite ser considerada para esa posición. Transcurrido algún tiempo, habíamos olvidado esas solicitudes de empleo a pesar de que ambos habíamos sido notificados previamente que ambos estábamos en la lista de candidatos elegibles para las respectivas posiciones. Esa fué la única notificación que yo recibí, no fuí seleccionado. Por el contrario, 4D3L1N3 fué notificada para comparecer a una entrevista en la División de Música del Instituto. Emocionados por esa oportunidad, conversamos en relación a como proceder en la entrevista aportando ideas y experiencias. Ese día, de regreso al hogar mantuvo una sonrisa en su rostro todo el día; había sido seleccionada.
Su entrevistador fué el entonces Sub Director de la División de Música, William Meléndez, quien también era miembro de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico tocando el Chelo. Muy emocionada, 4D3L1N3 me comenta sobre ese momento. El director había realizado varias entrevistas en días anteriores y 4D3L1N3 era, si no la última, una de las últimas, porque el jefe de la oficina ya había seleccionado a otra persona para ocupar el puesto vacante y la misma ya había sido notificada verbalmente sobre su selección, pero por ley tenía que esperar a que finalice todas las entrevistas programadas antes de proceder con su nombramiento. Al final de la entrevista el director le dió conocimiento a 4D3L1N3 de que ya había seleccionado a otra persona pero buscaría la manera de dejar sin efecto la anterior selección para nombrarla a ella (4D3L1N3) en el puesto de secretaria que tenía vacante en su oficina, estaba cambiando su decisión. ¿Porqué?
No tengo dudas de su capacidad para realizar ese trabajo de complejidad simple, pero esta ausencia de dudas no es absoluta. Su preparación minima y su experiencia era ninguna; si todas las candidatas entrevistadas poseían estas mismas condiciones, estoy convencido de que su selección fué la correcta. Pero aún así, si la anteriormente seleccionada compitió en igualdad de condiciones, ¿porqué cambiar de opinión el director? ¿Existió alguna consideración adicional que le daba ventaja a 4D3L1N3? Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, no tengo dudas de que ese elemento fué su belleza; su diabólica e hipnotizante belleza. Elegantemente vestida y perfectamente maquillada, como ella sabe hacerlo, crea en 4D3L1N3 una impresionante presencia física y belleza seductora que deleita a los hombres. Su poderosa atracción inicial siempre ha sido su instrumento para abrirse camino con más facilidad que otras mujeres. Con intención o sin ella, esto siempre ha ocurrido así. Su rostro agraciado, sonrisa radiante, cuerpo curvilíneo y andar de eterna señorita, provoca en los hombres un efecto de admiración hipnotizante que ocasiona en muchos la perdida de voluntad propia casi hasta el sometimiento. Pocos días despúes se encontraba sentada en la silla de su escritorio. Con esfuerzo mínimo, logró el éxito posible. ¿Triunfo o recompensa? El triunfo es fácil de conseguir, lo difícil es merecerlo.
Los primeros días de su embarazo manifestaba su emoción en cada palabra y en cada acción y expresaba su deseo de que naciera un niño, pués en su familia no había varones. Por otro lado, mi propia emoción me confundía: la forma y manera del embarazo, el momento, mis sentimientos, mi inseguridad, su mentira blanca y otras memorias traumámicas hacían imposible que se manifestara mi deseo de ser padre. Pero no todas mis memorias fueron negativas, Eda continuaba en mis pensamientos a pesar de que el fín de nuestra relación era un hecho del que estaba consciente. Pero intrusos recuerdos llegaban a mí de bonitos acontecimientos y conversaciones con ella. Uno de esos recuerdos provocó un cambio en mis pensamientos y emociones. Repentinamente sentí un entusiasmo incontrolable, una extraña euforia que me hacía creer nuevamente en las cosas buenas de la vida y restablecía mi creencia en los acontecimientos divinos. Recordé que en una de nuestras bonitas conversaciones Eda me había mencionado que ya tenía escogido el nombre que le pondría a su primera hija cuando llegue ese momento. Pensando en el futuro, ella había seleccionado desde hacía mucho tiempo antes, el nombre Jesslin, con fonética "yeslín", como el que le asignaría a su primogénita cuando se presente la ocasión. Este recuerdo convirtió en una causa mi deseo de ser padre del bebé que estaba por nacer dentro de mi matrimonio, pero sólo si se cumplían dos condiciones, una divina y la otra humana. La primera: tiene que ser niña. La segunda: tiene que llamarse Yeslín.
Evitando plagiar su idea, como contribución a mi tranquilidad, le solicité a Eda su autorización para asignar su idea original como onomástico a mi futuro bebé en caso de nacer una niña. A esto su primera reacción fué de rechazo y, dentro de una sincera conversación me preguntó: - ¿Porqué quieres ponerle ese nombre? - Sincerándome también, mi respuesta fué explicita, - Para acordarme siempre de tí. - Le comenté mi deseo de escribir el nombre de forma diferente utilizando su fonética y no su propia escritura gramatical. Su respuesta me hizo felíz, consintió en mi deseo. Pero todavía quedaba dos condiciones por superar, que el bebé fuera niña, y como lograr que 4D3L1N3 acepte mi deseo.
En la década de 1980 había en Puerto Rico un programa de televisión con una gran audiencia. A millón era un programa de juegos que tenía como animador principal a Hector Marcano y a Ivone Goderich de co-animadora original y que luego fué sustituída por Jailene Cintrón. A través de ese programa escuché por primera vez el nombre Jailene, con fonética "yailin" y aproveché el momento para hacerle creer a mi esposa que me gustaba ese nombre para nuestro bebé, si nace niña, y se lo propuse como única opción. Luego de aceptar, le propuse también que "para ser original", el nombre se escriba usando su fonética y no su gramática, algo que ella también aceptó. Finalmente cambié la gramatica logrando mi deseo de llamarla Yeslín si nace una niña.
Pienso que ella aceptó todas mis propuestas porque estaba confiada de que nuestro bebé sería un varoncito que haría realidad sus sueños y no los míos.
Después de esa conversación comencé a pensar, actuar y hablar con la seguridad de que sería una hermosa niña la que llegaría a mi vida. Pero ambos decidimos (creo que por temor a ver quien se desilucionaría, ella o yo) no saber con anticipación el sexo y esperar el momento del parto. Llegó el momento y el jueves 21 de abril de 1988 a las 11:27 pm nació la niña, nació Yeslín.
Minutos antes del nacimiento, me encontraba en la sala de partos acompañando a mi esposa cuando entró el médico ginecólogo anunciando que comenzaría con el correspondiente proceso del parto y me hizo entrega de una bata médica desechable para que yo la utilice mientras presenciaba el mismo. Pero por razones válidas en el plano personal, me negué a estar presente. Sorprendido, el doctor me pregunta el motivo insinuando que yo no soportaría el impacto de presenciar un parto. Se equivocó; la verdad fue que yo me encontraba divinamente convencido de que vendría una niña que sería mi hija, pero de la que me negué a pensar en 4D3L1N3 como su madre. Estaba evitando la fotografía mental, pues quería pensar en mi hija como la flor obtenida de un jardín que me regaló su mejor rosa. Ese sentimiento duró con intensidad los primeros años de su crecimiento, provocando que tuviéramos diferencias en la crianza de la niña, siendo la religión la más marcada.
Mi sentimiento hacia la iglesia católica en ese momento era muy diferente al que me habían inculcado en mi hogar, era de desconfianza y poca credibilidad. Por eso mi deseo era esperar a que mi hija creciera y escogiera ella su preferencia religiosa. Pero como siempre ocurría, 4D3L1N3 imponía sus decisiones y a pesar de que yo le había comunicado mi deseo, ella decidió bautizar a la niña en la religión católica y escogió la fecha de domingo 15 de abril de 1990 para celebrarle su segundo cumpleaños a la misma vez que la iniciaba en esa religión con un bautizo. También decidió celebrar esas actividades en nuestra ciudad natal, Ponce, seleccionando ella la parroquia y el hogar de su hermana Maritza y mi hermano Ramón como local de celebración y a ellos como los padrinos de bautizo.
Sus decisiones provocaban en mí un silencioso disgusto que me incomodaba. Pero nunca he permitido que mis propias creencias entren en conflicto con los de otras personas, menos aún con mi familia. Por esa razón no actué para impedir que ella se imponga, pero utilizando como subterfugio que ese día yo tenia que trabajar (en un segundo empleo que tenía a tiempo parcial como guardia de seguridad), me negué a estar presente en el bautizo de mi hija, y así lo hice.
Situaciones similares a la anterior se repitieron a través de los años en nuestro matrimonio. Otra de esas situaciones que marcó nuestras diferecias fué el momento de seleccionar la educación primaria de Yeslín. En lo personal, yo no tenía objeciones a que la niña, al igual que yo, estudie en escuelas públicas, pero no puedo negar que el costo de la educación pesó mucho en mi sentir, mientras 4D3L1N3 quería que la niña estudie en un colegio privado, al igua que ella. En ese momento no fué difícil para ella imponerse porque yo siempre reconocí los problemas existentes en Puerto Rico en relación a la educación pública. Mi deseo era más por razones económicas. Siendo esa la situación, acepté que la niña reciba su primera educación de algúna escuela privada pero nuevamente rechacé la idea de que fuera una escuela católica. En mi búsqueda, alguien me comentó de un colegio privado que ubicaba dentro de la urbanización Villa Prades en Río Piedras, un área accesible para nosotros. Era el Colegio Felícita Rosado, el cual pertenecía a la Iglesia Evagélica Unida de Río Piedras, la misma que había dirigido anteriormente el padre de uno de mis mejores amigos (ver Biografía de un infoiel). Este colegio reunía todas las características de mi preferencia. Un día salimos hacia Villa Prades a buscar el referido colegio y lo encontramos. Comentamos sobre el mismo pero sin tomar desiciones, pues era prematuro el monento. Sin embargo dentro de la misma urbanización, y relativamente cerca de ese colegio, nos tropezamos por casualidad con otro colegio que nos impresionó por su planta física. Era el Colegio Nuestra Señora de Altagracia, perteneciente a la Iglesia Católica. Aunque ciertamente éste lucía más atractivo a prima facie, mi preferido continuaba siendo el Felícita Rosado. Nuevamente ella demostró su intransigencia y apego a las tradiciones, como si ella fuera un ejemplar resultado de la educación católica. Estas situaciones se repitieron infinidad de veces de forma descarada y pre potente.
viernes, 30 de mayo de 2014
Luna de hiel
Muchos años atrás se decía que los primeros cinco años eran siempre los más difíciles en todo matrimonio. Superar ese tiempo casi aseguraba un matrimonio hasta que la muerte los separe, pero hoy sabemos que esto no es real. Además, los cuatro años se han reducido a sólo uno o dos, y hasta que la muerte los separe es una lamentable realidad en ascenso a nivel mundial como consecuencia de las luchas de poder entre géneros. Pero es posible que en mi propia realidad (nuestra realidad) sí aplicó la supervivencia del matrimonio al superar los primeros cinco años. Esos años fueron muy difíciles por muchas razones, entre otras, que ella no aportaba nada al hogar. (En este punto los grupos feministas alegrarán que el trabajo en el hogar es una aportación, pero debo confesar que aún en ese sentido, la aportación era mínima, pues realmente no teníamos casi nada, incluyendo la comida). Pero de todo ese tiempo, fué el primer año el que motivó mi arrepentimiento de casarme. Fué el año que trajo todos los argumentos y motivaciones que "justificaban" el uso de la violencia física como reacción. Ese año confluyeron todos los elementos negativos que podían provocar una explosión de violencia, hasta encender la mecha. Pero aún así la violencia física nunca llegó.
El día 10 de julio de 1983 luego de salir de nuestro circo mediático (la boda) nos dirigimos directamente al apartamento que yo había rentado dos semanas antes mediante un contrato legal de un año de duración y que consumía la mitad de mis ingresos; la renta era de $215.00 mensuales mientras mi ingreso era de $220.00 quincenales.
La tradicional luna de miel sirve para conocer mejor a la pareja y para descubrir nuevos secretos entre ambos, y precisamente porque no había nada que descubrir decidí que tampoco tendríamos luna de miel. También por ese motivo nuestra primera noche de boda se convirtió en un thriller de la vida real. Esa primera noche fué una pesadilla para ambos porque ninguno de los dos encontró lo que quería. Esa noche no me interesaba el sexo, mi único deseo era castigarla por haberme engañando el mismo día de nuestra boda. Quería humillarla de la misma manera que me sentía humillado por ella. Fué una noche oscura y tenebrosa para la dignidad de cada cual y ninguno de los dos la queremos recordar.
En el transcurso de ese primer año surgieron fuertes discusiones que comenzaban y terminaban con acusaciones de puta de mi parte, mientras ella se justificaba alegando ignorancia y culpando a su madre. Pero a pesar de que nuestras discusiones eran recurrentes, teníamos también momentos en los que todo quedaba atrás y me hacía pensar que podíamos superarlo si nos dábamos el tiempo necesario. Pero a seis meses de nuestro matrimonio ella volvió a convocar al demonio con sus acciones. Mostrando nuevamente su diabólico rostro, esta princesa del infierno provocó nuevamente mi odio hacia ella y su pasado. Controlar mi ira provocó que el odio fuera eterno porque nunca he podido superar que nuevamente humillara mi dignidad rechazando mi pasado mientras me endilgó el de ella.
Desde el comienzo de nuestro noviazgo, fué fácil para mi reconocer que me encontraba frente a una celosa compulsiva (celotipia) pero mi condición de soltero y la distancia que nos separaba entre Ponce y Río Piedras me permitía aceptarla sin mayores problemas. Pero según cambió nuestra relación de noviazgo a matrimonio, su comportamiento también cambió de celosa compulsiva a celosa psicótica, condición enfermiza. Con sus consistentes demostraciones de celos y sus constantes cuestionamientos, logró controlar gran parte de mi vida, mis decisiones y mis acciones. Comencé también a sentirme vigilado. Una de las primeras observaciones fué notar la desaparición del cassette de música que ella misma me había regalado la navidad anterior. Blondie y sus canciones se había desaparecido de mi colección de discos y nunca supe cómo, ni por qué, por lo que me obliguó a inferir: ¿Cómo? 4D3L1N3 lo desapareció; ¿Por qué? Como reacción de algunas de nuestras discusiones o, por sentido de propiedad (EL RADIO ES MIO). No había opciones a la hora de señalar algún responsable, o ella o yo. A pesar de que era mi música favorita, mantuve silencio absoluto y nunca la confronté en relación a esa desaparición. Pero como lo que se dá no se quita, con el tiempo el diablo la visitó. Pasado algún tiempo pude notar la desaparición de otra de mis pertenencias, mi pequeña libreta de teléfonos. No eran muchos los números que allí guardaba pero todos eran amigos. Tampoco supe nunca cuando ni cómo se desapareció mi pequeña libreta y nuevamente mantuve silencio absoluto. Nunca pregunté ni acusé, pero la realidad era la misma, sólo dos sospechosos, ella o yo.
Pero la acción que convocó las fuerzas del infierno fué cuando ella mutiló mi álbum de fotografías personales, destruyendo y desapareciendo del mismo todas las fotos en las que yo me encontraba compartiendo con amistades femeninas. La maldita puta eliminó toda evidencia de mi juventud compartiendo en distintas actividades como playa, fiestas o reuniones y sólo dejó en el álbum las fotos en las que yo me encontraba sólo o compartiendo con amistades varones. No sólo era una tradición familiar, era el álbum de mi vida que recogía muchas de las aventuras compartidas antes de conocerla a ella. Con atrevimiento satánico, esa mujer mutiló mis recuerdos dejando solamente las fotografías en las que me encontraba con amigos varones como si tratara de engañarse a sí misma creándose la falsa ilusión de que ella era la primera mujer en mi vida. La promiscua trató de eliminar mi pasado como se elimina una cucaracha, pisoteándola hasta la muerte. ¿Qué autoridad moral tenia ella para hacerlo? Ninguna. Como esposo, yo era el cuarto hombre que entraba en su cuerpo, ¿porqué endilgarme su mentira y no reconocer mi verdad?
Estoy convencido de que con el tiempo esas fotos habrían perdido valor sentimental para mí y probablemente yo mismo hubiera dispuesto de ellas. Pero su diabólica acción sólo logró perpetuar en mis recuerdos sus mentiras con odio y desdén. Hasta el día de hoy, más de 30 años después, he vivido con la duda de cual debió haber sido mi mejor proceder en aquella situación. Esa duda no está resuelta. Todavía llevo la carga de vivir arrepentido de lo que no hice. Controlando mis emociones con la esperanza de que las fotos plagiadas fueran devueltas, transcurrieron dos semanas que sirvieron como período de enfriamiento de cualquier reacción violenta de mi parte. Pero al final de ese período acepté con dolor que no volvería a ver nunca esos recuerdos, que la concubina del diablo las había destruido en su propio infierno.
Creyendo que de alguna manera hería sus sentimientos y que reparaba el agravio, decidí destruir por completo nuestro álbum de boda, el mismo en el que ella aparecía con su traje de novia blanco cuan diosa de la mentira y que sirvió para demostrarle a todos su falsa virginidad. Con dignidad herida, alicaído, la mente fría pero perturbada, le notifiqué que como consecuencia de su acción destruiré también el álbum de la boda. Pero su reacción me confirmó que ella nunca tuvo interés en la producción de ese álbum, que su interés era únicamente el traje blanco. Tomando casi con sarcasmo mi notificación, la chupadora de emociones aceptó sin controversia su destrucción pero me preguntó si puede conservar únicamente la foto en la que se encontraba ella vestida de blanco junto a su padre, justificándose con amor paternal. Su desafiánte pregunta e irritante justificación me hicieron notar que no importaban mis acciones porque ella estaba convencida que en nuestra guerra de la dignidad, ya ella había triunfado. A pesar de que finalmente destruí por completo el maldito álbum, su actitud me hizo sentir como Prometeo encadenado mientras su hígado era devorado cada vez que se recuperaba. Fueron sus acciones satánicas y no el valor sentimental de las fotos lo que provocó en mí un permanente sentimiento de venganza, hasta que la muerte nos separe.
En diciembre de 1983 completé todos los cursos del Puerto Rico Junior College y en agosto del siguiente año cumplí mi más grande sueño de ese momento, comencé a estudiar en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Pensando en la posibilidad de estudiar leyes en el future, solicité y fuí aceptado para realizar estudios conducentes al grado de Bachiller en Relaciones Laborales, en el Instituto de Relaciones del Trabajo, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales de ese recinto universitario. Mientras tanto 4D3L1N3 continuaba sus clades de secretaria en el PRJC donde permaneció hasta terminar en 1985 los cursos necesarios que le ameritan un diploma de Grado Asociado, equivalente a un certificado técnico.
Por fín, en junio de 1986 otro de mis sueños se hizo realidad, me gradué de la Universidad de Puerto Rico (Cum Laude, o, Con Honor). Pero mi inquieta mente me decía que no podía conformarme, que yo podia lograr más. Por eso en agosto de ese mismo año comencé mis estudios conducentes al grado de Maestría en Administración Pública en la misma universidad. Mi deseo y mi interés no había decaído pero las circunstancias habían cambiado, mi diabólica esposa se oponía a que yo continuara estudiando. Luego de terminar sus estudios en el PRJC, 4D3L1N3 no quiso trasladarse a ninguna otra universidad para tratar de obtener un título universitario. Tampoco hizo nunca gestiones en el mercado de empleos para encontrar algún trabajo relacionado a sus destrezas técnicas. Después de dejar sus estudios permaneció dos años y medio encerrada en el pequeño y económico dormitorio que alquilamos sin estudiar ni trabajar, provocando un período de estancamiento y anulando sus propias capacidades. Pero a pesar de su oposición, comencé mis estudios en la Escuela Graduada de Administración Pública y al mismo tiempo comencé a realizar gestiones afirmativas para cambiar de empleo apoyándome en la realidad de que ya poseía un título universitario. Nuevamente mi esfuerzo logró resultados.
mayo-junio 1986 Graduación en la Universidad de Puerto Rico
Después de cumplir con todos los requisitos que establecía la ley de Personal del Servicio Público en cuanto a reclutamiento y selección, en noviembre de ese mismo año comencé mis nuevas funciones como Alguacil Auxiliar en el Tribunal General de Justicia, Tribunal Superior, Sala de Carolina. Esto trajo un cambio absoluto en mi vida. De repente cambiaron muchas cosas a mi alrededor: de trabajar solo entre hombres, a trabajar en un lugar donde las mujeres eran mayoría; cambiar el uso de un uniforme policíaco, a vestimenta formal con chaqueta (saco) y corbata; de estar rodeado con personas que en su mayoría apenas tenían estudios, a ser parte de un círculo de profesionales, muchos de ellos con acceso a las estructuras políticas del país; de trabajar en una agencia rezagada, a una rama de gobierno tecnológicamente avanzada; de recibir un sueldo que me limitaba, a uno que me permitía comodidades. En fín, mi vida dió un giro total cambiando todo a mi alrededor, mientras en la intimidad de mi hogar, todo continuaba igual.
Por ser el mes de noviembre el más cercano a las navidades, ya se sentía el ambiente de fiesta en mi nuevo lugar de trabajo y esto me ayudó a conocer a los empleados/as y a darme a conocer entre ellos. El entonces Alguacil General de la Región Judicial de Carolina, José M. Cruz, mi jefe, había advertido a los alguaciles recién ingresados que evitemos entrar a la Secretaría del Tribunal si no era necesario, para evitar problemas que ya habían ocurrido en el pasado, y de manera jocosa añadía que allí las secretarias se rifaban entre ellas a los nuevos alguaciles. Aunque sus palabras fueron satíricas, y así mismo fueron entendidas, poco tiempo después comprendí el mensaje de la experiencia, no estaba lejos de la realidad.
sábado, 1 de febrero de 2014
Profesía autocumplida
"La mejor forma de predecir el futuro es creándolo". Peter Drucker.
Por años hemos escuchado decir que, tradicionalmente, los hombres acostumbran hablar cosas maravillosas de sus esposas mientras permanecen casados, pero si luego llegan a una separación, estos mismos hombres después sólo hablan cosas negativas y lo vociferan cada vez que pueden hacerlo. Personalmente pienso que esto es cierto en la mayoría de los hombres, pero no es un comportamiento exclusivo de ese género.
Por nuestra naturaleza social tratamos siempre de no afectar la reputación de las mujeres y cuando un hombre habla en contra de una ex pareja o en contra de alguna mujer la sociedad lo tilda de poco hombre, machista, abusador, y otros epítetos negativos. Pero la naturaleza humana es muy diferente a la naturaleza social; la primera es equitativa mientras la segunda es totalmente desbalanceada para proteger siempre a unos (grupos sociales) en desventaja de otros pero manteniendo el orden social establecido por las clases dominantes. Todos somos iguales ante la ley, pero no ante el juez.
Cuando el actor de telenovelas Osvaldo Ríos fué acusado en Puerto Rico de golpear a su compañera, la parte acusadora (la fiscalía en representación de la perjudicada) utililzó todos los recursos disponibles para probar más allá de toda duda razonable, que el actor era un hombre violento contra las mujeres. En el juicio trajeron testigos y evidencias de situaciones anteriores en las que el acusado había estado involucrado con otras mujeres en otros tiempos y en otros lugares. Se trajo "arrastrado por los pelos" los nombres de algunas ex parejas del actor así como también viejos incidentes ocurridos fuera de la jurisdicción de las leyes aplicables en el caso, como lo fueron eventos ocurridos en el país Colombia. El propósito era aniquilar a un hombre maltratante de mujeres, ... y lo lograron.
Como el anterior, hay miles de ejemplos en los que las mujeres, al igual que los hombres, hablan negativo de sus ex compañeros (No olvidemos a Niurka Marco y otras actrices que han escrito su propia biografía). Cada cual que cargue con su culpa.
Diferente al caso de Osvaldo Ríos, en mi juicio de divorcio, el representante legal de la parte demandante (la diosa de la mentira) sentó en la silla de los testigos a su propia clienta (anita, la del país de las mentiras) y la ineterrogó sobre el presente y el pasado hasta veinte años atrás, tratando de encontrar algún indicio de violencia de mi parte, y no la encontró, porque nunca existió. Así consta en todos los récords de grabación del tribunal. Su alegación principal siempre fué que temía por su seguridad porque había aumentado mucho nuestras discusiones en los últimos cinco meses. Sin embargo, en los veinte años que duró nuestro matrimonio y de que yo siempre estuve en posesión de armas de fuego, ella no pudo mencionar un sólo incidente en veinte años en el que se haya sentido amenazada. Pero a la pregunta su propia representación legal, "¿Es él un buen padre?", su respuesta (grabada) fué, "Sí, es un buen padre". El circo judicial se encontraba dando su mejor función, y lo que hacía que ésta presentación circense fuera más espectacular era que el juicio se celebraba en la Sala 708 del Tribunal de San Juan y el juez que dirigía la función era mi antiguo jefe, el inepto ex administrador de la Administración de Corrección y ex ayudante del corrupto senador Freddy Valentín, era el Lcdo. Charles Jiménez Nettleship (El mundo es un pañuelo, y nosotros somos los mocos).
(Para un mejor entendimiento de porqué me refiero al circo judicial, invito a los lectores a ver la película Intolerable Cruelty, y a ver la también película Chicago, Musical).
Por supuesto que había aumentado en cantidad y en intensidad nuestras discusiones en los últimos cinco meses, pues era evidente que esas fueron las instrucciones que recibió directamente de la Oficina para el Desarrollo Integral de la Mujer de la Ciudad de San Juan. Estaba obligada a provocar violencia en el hogar si quería obtener su divorcio y todos los beneficios que con él llegan. El principio básico era muy simple: Mientras peor, mejor. El planificado entrampamiento incluyó llevar a mis hijas (15 y 9 años de edad) a mis espaldas y antes de obligarme a abandonar mi hogar, a recibir tratamiento psicológico (adoctrinamiento) y prepararlas advirtiéndoles que puede haber violencia en el hogar. Les sembraron temores infundados. Era una profecía autocumplida. No estaban prediciendo el futuro, lo estaban creándo, lo estaban tejiendo.
Al momento de escribir estas líneas, mis hijas cuentan con 26 y 19 años de edad; la mayor de ellas ya se graduó de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras mientras la menor se encuentra estudiando en ese mismo recinto. Por ser ellas durante muchos años testigos de algunas de las situaciones que expondré en ésta tercera parte, las invito a que difieran de mis narraciones de la forma y manera que ellas estimen conveniente, basadas en su mejor recuerdo.
Cada acción que 4N4 4D3L41D4 R0DR16U3Z P3R3Z realizaba, cada palabra que decía, la forma y manera de comenzar, controlar y terminar una discussion evidenciaba que actuaba bajo instrucciones como si recibiera un comando a control remoto. Para mí era algo fácil de detectar debido a los veinte años compartiendo con ella bajo el mismo techo y en la misma cama. No debió ser difícil para la Oficina de Desarrollo Integral de la Mujer instruirla sobre como actuar, pues esa mujer socialmente hábil, siempre fué una gran artista de la actuación.
El desgaste y mi resistencia debilitada me llevaron al conformismo. Si no puedes tener lo que quieres, trata de querer lo que tienes. Pero debo reconocer que ese conformismo en el hogar, más que un conformismo, fué una anulación de mi personalidad. Acostumbrada a planear todo cudadosamente y calcular por adelantado sus movimientos, ella entró a mi vida y poco a poco logró dominar todas desiciones del hogar excepto las que por su propia naturaleza, no podía controlar.
La pareja debe permitir aumentar la superficie social porque ambos se enriquecen el uno del otro gracias a la aportación de amigos y familiares, pero esa no fué mi realidad. Como pareja siempre vivimos en pobreza social; nunca tuvimos intercambios sociales con otras parejas que no fueran Ramón y Maritza, nunca más volví a tener amigos, y se creó una marcada diferencia entre los compañeros de trabajo de ella y los míos. Las pocas ocasiones que salimos a compartir en fiestas formales de los respectivos trabajos se manifestaban estas diferencias. Cuando asistíamos a los bailes de su empresa teníamos que llegar temprano para esperar en el estacionamiento a sus compañeros, entrar todos juntos y ocupar una misma mesa para compartir y disfrutar todos juntos. Pero cuando asistíamos a los bailes de mi agencia, teníamos que llegar temprano para entrar antes que todos y ser los primeros en ocupar una mesa vacía. Con el tiempo las diferencias arroparon nuestras vidas, se encontraban en todo lo que hacíamos, en todo lo que opinábamos y en todo lo que veíamos, provocando a largo plazo que nuestro matrimonio fuera sólo una fachada para cumplir una función social (¿Acaso no fué ese su propósito al mentir con su traje blanco?). Sólo faltaba un complemento indispensable para hacer de nuestra hogar la familia socialmente perfecta: ser dueños de nuestra propia casa (los primeros trece años vivíamos en casas alquiladas a los dueños).
Fué en 1996 que logramos ser dueños de nuestro propio hogar, un apartamento nuevo en el Mercado. Desde ese momento nuestras diferencias se polarizaron. La seguridad que le brindaba a ella un hogar propio le produjo un envalentonamiento que se manifestaba en cada discusión que teníamos en relación al hogar (decoración, muebles, ensures, arreglos, limpieza, etc.). Era como si ella hubiera sentido que alcanzó el éxito de su vida y no estaba dispuesta a compartirlo. Constantemente utilizaba en nuestras discusiones la expresión "...esta es mi casa" trayendo a mis recuerdos su inolvidable grito EL RADIO ES MIO.
Necesitó de mí para salir vestida de blanco del hogar de sus padres; necesitó de mí para la primera hija (planificada por ella también mediante engaño); necesitó de mí y mis ingresos para adquirir su propio hogar; y luego ...¿qué? Ya no me necesitaba. Ya había hecho su inversión, ahora quiere su dividendo.
Por años hemos escuchado decir que, tradicionalmente, los hombres acostumbran hablar cosas maravillosas de sus esposas mientras permanecen casados, pero si luego llegan a una separación, estos mismos hombres después sólo hablan cosas negativas y lo vociferan cada vez que pueden hacerlo. Personalmente pienso que esto es cierto en la mayoría de los hombres, pero no es un comportamiento exclusivo de ese género.
Por nuestra naturaleza social tratamos siempre de no afectar la reputación de las mujeres y cuando un hombre habla en contra de una ex pareja o en contra de alguna mujer la sociedad lo tilda de poco hombre, machista, abusador, y otros epítetos negativos. Pero la naturaleza humana es muy diferente a la naturaleza social; la primera es equitativa mientras la segunda es totalmente desbalanceada para proteger siempre a unos (grupos sociales) en desventaja de otros pero manteniendo el orden social establecido por las clases dominantes. Todos somos iguales ante la ley, pero no ante el juez.
Cuando el actor de telenovelas Osvaldo Ríos fué acusado en Puerto Rico de golpear a su compañera, la parte acusadora (la fiscalía en representación de la perjudicada) utililzó todos los recursos disponibles para probar más allá de toda duda razonable, que el actor era un hombre violento contra las mujeres. En el juicio trajeron testigos y evidencias de situaciones anteriores en las que el acusado había estado involucrado con otras mujeres en otros tiempos y en otros lugares. Se trajo "arrastrado por los pelos" los nombres de algunas ex parejas del actor así como también viejos incidentes ocurridos fuera de la jurisdicción de las leyes aplicables en el caso, como lo fueron eventos ocurridos en el país Colombia. El propósito era aniquilar a un hombre maltratante de mujeres, ... y lo lograron.
Como el anterior, hay miles de ejemplos en los que las mujeres, al igual que los hombres, hablan negativo de sus ex compañeros (No olvidemos a Niurka Marco y otras actrices que han escrito su propia biografía). Cada cual que cargue con su culpa.
Diferente al caso de Osvaldo Ríos, en mi juicio de divorcio, el representante legal de la parte demandante (la diosa de la mentira) sentó en la silla de los testigos a su propia clienta (anita, la del país de las mentiras) y la ineterrogó sobre el presente y el pasado hasta veinte años atrás, tratando de encontrar algún indicio de violencia de mi parte, y no la encontró, porque nunca existió. Así consta en todos los récords de grabación del tribunal. Su alegación principal siempre fué que temía por su seguridad porque había aumentado mucho nuestras discusiones en los últimos cinco meses. Sin embargo, en los veinte años que duró nuestro matrimonio y de que yo siempre estuve en posesión de armas de fuego, ella no pudo mencionar un sólo incidente en veinte años en el que se haya sentido amenazada. Pero a la pregunta su propia representación legal, "¿Es él un buen padre?", su respuesta (grabada) fué, "Sí, es un buen padre". El circo judicial se encontraba dando su mejor función, y lo que hacía que ésta presentación circense fuera más espectacular era que el juicio se celebraba en la Sala 708 del Tribunal de San Juan y el juez que dirigía la función era mi antiguo jefe, el inepto ex administrador de la Administración de Corrección y ex ayudante del corrupto senador Freddy Valentín, era el Lcdo. Charles Jiménez Nettleship (El mundo es un pañuelo, y nosotros somos los mocos).
(Para un mejor entendimiento de porqué me refiero al circo judicial, invito a los lectores a ver la película Intolerable Cruelty, y a ver la también película Chicago, Musical).
Por supuesto que había aumentado en cantidad y en intensidad nuestras discusiones en los últimos cinco meses, pues era evidente que esas fueron las instrucciones que recibió directamente de la Oficina para el Desarrollo Integral de la Mujer de la Ciudad de San Juan. Estaba obligada a provocar violencia en el hogar si quería obtener su divorcio y todos los beneficios que con él llegan. El principio básico era muy simple: Mientras peor, mejor. El planificado entrampamiento incluyó llevar a mis hijas (15 y 9 años de edad) a mis espaldas y antes de obligarme a abandonar mi hogar, a recibir tratamiento psicológico (adoctrinamiento) y prepararlas advirtiéndoles que puede haber violencia en el hogar. Les sembraron temores infundados. Era una profecía autocumplida. No estaban prediciendo el futuro, lo estaban creándo, lo estaban tejiendo.
Al momento de escribir estas líneas, mis hijas cuentan con 26 y 19 años de edad; la mayor de ellas ya se graduó de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras mientras la menor se encuentra estudiando en ese mismo recinto. Por ser ellas durante muchos años testigos de algunas de las situaciones que expondré en ésta tercera parte, las invito a que difieran de mis narraciones de la forma y manera que ellas estimen conveniente, basadas en su mejor recuerdo.
Cada acción que 4N4 4D3L41D4 R0DR16U3Z P3R3Z realizaba, cada palabra que decía, la forma y manera de comenzar, controlar y terminar una discussion evidenciaba que actuaba bajo instrucciones como si recibiera un comando a control remoto. Para mí era algo fácil de detectar debido a los veinte años compartiendo con ella bajo el mismo techo y en la misma cama. No debió ser difícil para la Oficina de Desarrollo Integral de la Mujer instruirla sobre como actuar, pues esa mujer socialmente hábil, siempre fué una gran artista de la actuación.
El desgaste y mi resistencia debilitada me llevaron al conformismo. Si no puedes tener lo que quieres, trata de querer lo que tienes. Pero debo reconocer que ese conformismo en el hogar, más que un conformismo, fué una anulación de mi personalidad. Acostumbrada a planear todo cudadosamente y calcular por adelantado sus movimientos, ella entró a mi vida y poco a poco logró dominar todas desiciones del hogar excepto las que por su propia naturaleza, no podía controlar.
La pareja debe permitir aumentar la superficie social porque ambos se enriquecen el uno del otro gracias a la aportación de amigos y familiares, pero esa no fué mi realidad. Como pareja siempre vivimos en pobreza social; nunca tuvimos intercambios sociales con otras parejas que no fueran Ramón y Maritza, nunca más volví a tener amigos, y se creó una marcada diferencia entre los compañeros de trabajo de ella y los míos. Las pocas ocasiones que salimos a compartir en fiestas formales de los respectivos trabajos se manifestaban estas diferencias. Cuando asistíamos a los bailes de su empresa teníamos que llegar temprano para esperar en el estacionamiento a sus compañeros, entrar todos juntos y ocupar una misma mesa para compartir y disfrutar todos juntos. Pero cuando asistíamos a los bailes de mi agencia, teníamos que llegar temprano para entrar antes que todos y ser los primeros en ocupar una mesa vacía. Con el tiempo las diferencias arroparon nuestras vidas, se encontraban en todo lo que hacíamos, en todo lo que opinábamos y en todo lo que veíamos, provocando a largo plazo que nuestro matrimonio fuera sólo una fachada para cumplir una función social (¿Acaso no fué ese su propósito al mentir con su traje blanco?). Sólo faltaba un complemento indispensable para hacer de nuestra hogar la familia socialmente perfecta: ser dueños de nuestra propia casa (los primeros trece años vivíamos en casas alquiladas a los dueños).
Fué en 1996 que logramos ser dueños de nuestro propio hogar, un apartamento nuevo en el Mercado. Desde ese momento nuestras diferencias se polarizaron. La seguridad que le brindaba a ella un hogar propio le produjo un envalentonamiento que se manifestaba en cada discusión que teníamos en relación al hogar (decoración, muebles, ensures, arreglos, limpieza, etc.). Era como si ella hubiera sentido que alcanzó el éxito de su vida y no estaba dispuesta a compartirlo. Constantemente utilizaba en nuestras discusiones la expresión "...esta es mi casa" trayendo a mis recuerdos su inolvidable grito EL RADIO ES MIO.
Necesitó de mí para salir vestida de blanco del hogar de sus padres; necesitó de mí para la primera hija (planificada por ella también mediante engaño); necesitó de mí y mis ingresos para adquirir su propio hogar; y luego ...¿qué? Ya no me necesitaba. Ya había hecho su inversión, ahora quiere su dividendo.
miércoles, 29 de enero de 2014
En la guerra y en el amor, todo se vale (Introducción III)
En la Universidad de Puerto Rico, mientras tomaba un curso de Ciencias Políticas, el profesor explicó que el primer paso que dá un país cuando está decidido a hacerle la guerra a otro país, es destruir su reputación; destruir la reputación del enemigo. Antes de que comiencen los disparos, se pone en marcha una estrategia bien planificada, coordinada, y con la ayuda de los países amigos. Parte de la ésta estrategia consiste en circular rumores, torcer la verdad, inventar o exagerar incidentes, no aceptar por bueno situaciones que antes sí lo eran, y mucha, mucha propaganda negativa. El propósito en ese momento no es debilitar al enemigo aunque ciertamente esto también se logra, el propósito es poner a la masa del pueblo en contra del nuevo enemigo y justificar así la inminente agresión. Mientras destruyen la reputación, el agresor continúa preparándose para la guerra con armas, expiando, provocando, buscando aliados, aislándolo, etc. Si luego de comenzada la guerra se descubre que las justificasiones no eran válidas no importa, el propósito ya se logró y eso es lo realmente importante para ellos. Además, como también explicó el profesor, los gobiernos siempre parten de la premisa de que "el pueblo es tonto". Son cientos los ejemplos que se pueden traer para ilustrar esta situación pero sólo como complento quiero hacer una breve referencia a dos de ellos.
Después de la muerte del Presidente de Panamá, Omar Torrijos, el General Manuel Antonio Noriega tomó el mando como presidente de ese país y continuó con la misma línea de cooperación que tenía Torrijos con los Estados Unidos. Esto motivó que la nación norteamericana apoyara al general a pesar de que siempre existió rumores de sus vínculos con el tráfico de drogas de Sur América hacia Norte América. Mientras el General Noriega le sirvió a los intereses de los E.U. en la región, pudo contar con el respaldo de ellos para permanecer en el poder. Pero con el tiempo, el general se fué engrandeciendo en su poder y comenzó a dirigir el país con políticas contrarias a los intereses del país del norte, provocando que éste le retirara su apoyo. La larga historia continúa, hasta que finalmente comienza una campaña de desprestigio contra Noriega con acusaciones de narcotráfico y lavado de dinero. No tengo la menor duda, como tampoco la tiene la opinión mundial, de que el General Manuel Antonio Noriega era un traficante de drogas hacia los E.U. en grandes cantidades. Pero también existe opinión mundial de que en ese país siempre tuvieron conocimiento de los vínculos del general con el narcotráfico y ellos (Estados Unidos) se hacían de la vista larga por razones de conveniencia política. Pero cuando el general dejó de ser útil como presidente, la intensa campaña de desprestigio sirvió para justificar en 1989 una invasión de parte de Estados Unidos, arrestar a Noriega, encarcelarlo y "asistir" al pueblo a crear un nuevo gobierno.
Algunos historiadores cuentan que el ex presidente de Irak, Saddam Husseim, llegó al poder con una revolución que fué apoyada por los Estados Unidos. Por eso hubo buena amistad entre ellos por muchos años (Husseim mantuvo el poder por 25 años). Inclusive, existe evidencia histórica de que Sadam fué apoyado por los E.U. en su guerra de ocho años contra su vecino Irán. Pero al igual que Antonio Noriega, Sadam se alejó de las políticas de los E.U. provocando su inconformidad. Por eso cuando en 1991 Irak invadió Kwait los E.U. intervinieron para expulsarlo del pequeño país árabe. En 1993 circularon rumores de que Irak planificaba asesinar al presidente de los Estados Unidos cuando éste visite Kwait. Sin pensarlo dos veces y basados en estos rumores, E.U. atacó a Irak con misiles. Pero la campaña grande de desprestigio llegó en el 2003 cuando E.U. acusó a Sadam Huseim de poseer armas de destrucción masivas y basados en esas acusaciones (rumores) justificaron junto con Inglaterra y sin la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas algunos, una invasión que culminó con el arresto y ejecusión de Sadam Huseim. Posteriormente los investigadores de las Naciones Unidas declararon que nunca encontraron evidencia de la existencia de esas armas de destrucción masivas.
Los dos ejemplos anteriores muestran claramente la aplicación de la sentencia de que en la guerra todo se vale. Pero, ¿se vale todo en el amor? Personalmente creo que nó porque si el fin justifica los medios, el amor muere en el camino. Sin embargo existen organizaciones que utilizan y fomentan el desprestigio como medio para hacer la guerra y adelantar sus causas y sus intereses personales dejando al amor en un segundo plano de importancia.
En nuestra sociedad occidental se habla con insistencia de proteger a la familia, al hogar, a los niños, al matrimonio, a las instituciones, etc. Pero en la consecución de estos objetivos los individuos anteponen los medios al propósito creando una cada vez más compleja sociedad que valora la guerra hasta para justificar el amor. Privatizamos el amor como algo material. Así surgen organizaciones que "defienden" sus ideales enfrentando y confrontando a los que "obstaculizan" sus propósitos de amor.
Basados en el amor, existen organizaciones que defienden el matrimonio tradicional. También basados en el amor existen otras organizaciones que defienden el matrimonio no tradicional. Cuando estas organizaciones opuestas entran en conflicto, el que más pierde es el mismo amor que ambas alegan defender. Es así porque ambas organizaciones están privatizando el amor. Algo parecido ocurre con los grupos que reclaman defender los derechos de la mujer. Las llamadas organizaciones feministas han privatizado los reclamos de las mujeres en contra (tal vez la mayoría) de las mismas mujeres que alegan defender. Esto se aprecia mejor en épocas como las elecciones políticas. Vemos como los grupos feministas hacen campaña en contra de los políticos varones que ellas acusan de machistas y realizan campaña en favor de algunas mujeres que según esos grupos, están comprometidas con la causa de las mujeres. Pero una vez pasadas las elecciones el balance nunca ha sido ha favor de esos grupos. Esto se evidenció en Puerto Rico en las elecciones que se celebraron en noviembre de 2012 El entonces gobernador, Lcdo. Luis Fortuño, fué atacado insistentemente por los movimientos feministas del país que lo acusaban de retroceder a las mujeres en sus luchas. En ese mismo cuatrenio 2008-2012 había un total de 26 mujeres activas en la política ejerciendo como alcaldesas o legisladoras. Pero en las elecciones electorales del 2012, en una intensa campaña feminista que incluía grupos anónimos como "La ruta de las mujeres", estas organizaciones trataron de secuestrar la volunta del pueblo aprovechando la realidad de que la mayoría de los votantes del país eran (son) mujeres, y las convocaron como género a votar en masa para elegir o re-elegir sólo a los y las candidatas(os) que ellas recomendaban. Pero los resultados electorales fueron muy adversos para esas organizaciones. La cifra de funcionarias electas bajó de 26 a 16 a pesar de que había un total de 91 candidatas postuladas y apoyadas por los grupos feministas.
Esta realidad demuestra que estos grupos de presión son una minoría inclusive dentro de las mismas mujeres que ellas alegan representar. Esto es así porque estos grupos han desvirtuado (promiscuido) los nobles propósitos por los que fueron creados y han creado sus propios intereses muchos de los cuales son ajenos al feminismo y utilizan métodos de confrontación en sus reclamos. Son una minoría ruidosa que se automagnifican con títulos como Movimiento Amplio de Mujeres, pero la realidad es que es tan amplio como sus dirigentes reunidas en un salón de clases de una escuela elemental. Para ilustrar un ejemplo de esto, el 29 de abril del 2013 este grupo exigió mediante una protesta (de sólo seis mujeres) la destitución de la Procuradora de las Mujeres, alegando falta de comunicación de ésta directora con ellas como organización que también velan por los derechos de las mujeres. Se hicieron evidentes sus deseos de controlar y monopolizar la causa de las mujeres por parte de estos grupos. Otro ejemplo ocurrió en Rio de Janeiro, Brasil, el pasado 21 de diciembre del 2013 Allí los movimientos feministas hicieron una convocatoria muy publicitada para que las mujeres se presenten en esa playa con los pechos al aire en protesta por una ley de 1940 que se los prohíbe. Comparecieron muchos fotógrafos y cientos de curiosos, pero sólo cuatro mujeres se descubrieron los pechos, incluyendo a una de 73 años.
En su desespero por aparentar fortaleza, las personas que dirigen los movimientos feministas crean otras organizaciones con diferentes nombres pero igualmente magnificados, para impresionar y aparentar que son muchos pero en realidad son las mismas personas rotándose el liderato en sus distintas manifestaciones cuidadosamente planificadas para hacerse temer. Otra forma de aparentar fortaleza y mayoría numérica es cuando distintos grupos minoritaraios se unen en una causa con el propósito de manipular la opinión pública aparentando que son mayoría. Vemos así como organizaciones feministas se unen con otras organizaciones como por ejemplo, organizaciones homosexuales, organizaciones religiosas minoritarias (algunas desconocidas), organizaciones pro-aborto, organizaciones de "derechos humanos" (título magnificado), y otras organizaciones que sólo existen en el papel o que sólo la componen un pequeño grupo de personas y que son siempre los mismos de otras organizaciones de líderes en rotación.
Estas personas, actuando como líderes, tienen acceso a los medios de comunicación los cuales, en busca de la noticia, funcionan como un amplificador de sus discursos. Estas acciones pueden ser justificadas o nó, pero la realidad es que están anteponiendo los medios al fín (propósito) y generando confrontación social; están justificando la guerra en nombre de la paz. ¿Como no aumentar las estadísticas de violencia doméstica si cada año se aprueban más enmiendas inclusivas? ¿Como no aumentar los crímenes de odio si cada vez aprueban más leyes amordazando a los que difieren de ellos? ¿Como no aumentar el maltrato infantil si cada año limitan más la autoridad de los padres en la crianza de sus hijos? Todo esto es parte de una dinámica social invisible para el ciudadano común porque "el pueblo es tonto".
Mientras continúe siendo cierto que en la guerra y en el amor todo se vale, seguiremos contando muertos.
Soy parte de ese pueblo tonto pero mi naturaleza diferente (todos la tenemos) no me permite creer en todo lo que mis cinco sentidos perciben. Mis actitudes diferentes siempre me han traído premios o castigos y estas memorias no son una ecepción.
Por las razones X, Y y Z, yo no deseaba concederle el divorcio a mi entonces esposa cuando ella así lo decidió a pesar de que en el pasado sí lo había deseado. En veinte años de matrimonio compartimos, sufrimos y disfrutamos muchas experiencias propias de cualquier pareja unidas así ese largo tiempo. Pero nunca, y repito, nunca existió entre nosotros violencia física ni violecia doméstica que pueda clasificarse así por mayoría de la sociedad (y no por los grupos feministas de confrontación). Pero como patógenos oportunistas, estos grupos de confrontación crean oficinas que funcionan como células infectadas con el propósito de expandir sus dominios tratando de atraer nuevos individuos mediante la propaganda: Queremos ayudarte. Se puede decir que fucionan como contrapeso con la misma relativa violencia física, verbal y psicológica que alegan despreciar, aunque lo nieguen.
Atraída por la propaganda, mi todavía esposa recurre a estos desestabilizadores sociales quienes engranan toda una maquinaria que aplasta a cualquier ser humano sin oportunidad de defenderse. Utillizan con intensidad la violencia sin rastro (violencia monga, violencia psicólogica, etc.) para axfisiar, arrinconar y eliminar si lo creen necesario a los que no se someten a ellas y sus personalismos. Mi voz fué apagada, mis sueños fueron borrados, mis éxitos fueron opacados, mis triunfos fueron empujados al abismo; todo con violencia y mentiras. En su deseo de obtener el divorcio, la diosa de la mentira recurrió a las organizaciones de confrontación que necesitan ver las estadísticas aumentar para ellas también aumetar y justificar sus reclamos. El riesgo de violencia es real. Como aprendíz de guerrilla, estas organizaciones se encargaron de entrenarla y adiestrarla en los métodos de hacer la guerra con violencia sin rastro, destruir la reputación, aplastar y someter al enemigo, pero aparentando siempre ser la víctima.
A pesar de no existir violencia, mi todavía esposa recurrió a una oficina que responde al magnánimo título de Proyecto Especial para la Violencia Doméstica contra las Mujeres que ubicaba en el noveno piso del Tribunal de San Juan. Desde el principio de su pedido de divorcio, ella alegó infidelidad de mi parte y no hacía mención alguna de violencia. ¿Porqué entonces recurrir a una oficina que se autodenomina "de violencia contra las mujeres"? En su primera orientación, fué referida a la Oficina de Desarrollo Integral de la Mujer del Municipio de San Juan, la cual también trabaja con víctimas de violencia doméstica. ¿Acaso lo que correspondía no era radicar una demanda de divorcio por infidelidad y someter las evidencias al tribunal mediante la contratación de un abogado que brinde estos servicios?
Con su acostumbrada temeridad, y en sus deseos de subvertir el orden social, estas organizaciones feministas ordenan el uso de la violencia para lograr sus objetivos. La Diosa de la Mentira, 4N4 4D3L41D4 R0DR16U3Z P3R3Z, comenzó a utilizar la violencia sin rastro (verbal, psicológica, desprecio, gestos, provocación, otros) para luego huir alegando temer por su seguridad y sentirse amenazada. En un período de cinco meses utilizó estrategias de guerra sucia para provocar mi ira y tratar de lograr la violencia doméstica que necesitaba para obtener por la vía más rápida, fácil y económica su añorado divorcio. Nunca consiguió de mi parte esa violencia que ella necesitaba y esto la obligaba a ser cada vez más agresiva en su intento (confieso que) poniendo su propia vida en peligro real. Casi diariamente ella rendía un informe verbal a la oficina del municipio de San Juan, sobre el progreso o los resultados de sus acciones en mi contra ya que todas las demás gestiones se encontaban finalizadas y en espera de entrar acción: plan de escape con mis hijas, policía, refugio, reubicación, abogado, tribunal, robo de documentos e informacion personal, psicólogos para mis hijas, etc. Sólo faltaba la justificación para mover toda esa maquinaria (la violencia de mi parte) pero como ésta nunca llegó no tuvo otra opción que inventarla. (Quedó grabado para el record del tribunal el día del juicio cuando ella reconoció en presencia del juez y bajo juramento, que yo nunca la había agredido. Esa grabación es un documento público que puede ser revisado por todos los interesados).
Desde niño siempre he sido un fiel admirador de la belleza femenina, siempre las he respetado y juro que al día de hoy no existe una que pueda decir lo contrario (obviando por supuesto a la diosa de la mentira). Mi admiración y respeto hacia ellas continúa vivo. Pero el tiempo, que todo lo puede, ha refractado mi enfoque. Cada día es más difícil visualizar a la mujer como un ente individual porque (los grupos feministas de presión) nos obligan a mirarlas como un género en lucha. Si las vemos como un género en lucha y sólo existe dos géneros, la lógica dicta que luchan contra el género masculino. Por eso mi compromiso será siempre el de respetar a la mujer como persona, como individuo; pero fuí victima de ellas como género, atacado y destruido por ellas como género. Por esos motivos, el respeto que tengo hacia la mujer como individuo no lo compartiré con el género representado por grupos minoritarios de dudoso compromiso femenino. Por lo anterior, ésta tercera parte de ésta autobiografía tendrá entre sus propósitos enfrentar a los grupos de confrontación que sólo interesan imponer sus agendas personalistas a la mayoría social.
Cuando algún individuo varón enfrenta a estos grupos, inmediatamente lo califican de machista y crean una propaganda negativa a su alrededor para acallarlo. Si es una misma mujer la que las contradice, la califican de victima (tonta) del machismo para descartar así su opinión o la presionan ofreciéndole recompensas y ayudas (ejemplo: Elisa Hernández vs Hector Ferrer). Utilizando repetidamente el argumento del síndrome de la mujer maltratada, las organizaciones feministas no permiten que otras féminas difieran de ellas menospreciando sus capacidades y sus opiniones argumentando que está incapacitada por ser una víctima en negación de violencia machista y con esa alegacion la obligan a someterse a un "tratamiento (adoctrinamiento) que la saque del ciclo". Esta realidad me recuerda una situación personal vivida cuando mi proceso de separación se encontraba en un momento amenazante de confrontación real. Explico a continuación.
Luego de cinco meses en el que mi entonces esposa estuvo utilizando en mi contra la violencia sin rastro, logró finalmente obligarme por la fuerza a abandonar mi hogar y como por arte de magia mis ingresos dejaron de ser míos. Adelantándome para tratar de sobrevivir económicamente, decidí tomar un curso de dos meses de duración para certificarme como Mixólogo (bartender profesional). Este curso me obligó a practicar las distintas mezclas de licores y a distinguir sabores. Esto era algo que me gustaba hacer y lo practicaba en el pequeño dormitorio al que fuí obligado a pasar mis días y mis noches. Un día me encontraba en una terapia psicológica referido por mi lugar de empleo para "ayudarme" en mi situación. Contestando las preguntas del psicólogo, le informé sobre el curso de bartender y le expliqué que todos los días preparaba y consumía alguna bebida en mi deseo de aprender más y convertirme en un profesional en ese campo. Al escucharme, el psicólogo me dirige una pregunta que contesté sin temor pero que tengo intenciones de no volver a contestar nunca más en la vida. Mirándome fijamente y en tono pausado, el doctor pregunta, - ¿Tú crees que eres alcohólico? - Mi respuesta fué inmediata, sincera y sin temor a equivocarme, - Nó. - Continuando con su tono pausado, el Doctor Reboledo expone en forma de pregunta, - ¿Tú sabes que el primer síntoma de un alcohólico es negarlo?.- Manteniendo mi seguridad y mi tranquilidad le expuse nuevamente que era mi deseo convertirme en un bartender profesional y era requisito practicar y distinguir los sabores de los distintos licores. Posteriormente comprendí (en acción retardada) que su comentario era realmente una conclusión. Frente a la pregunta ¿Eres alcohólico? si la respuesta es sí, entonces, admisión de culpa, relevo de prueba; la persona es alcohólica porque lo está admitiendo y necesita tratamiento para rehabilitación. Pero si la respuesta es nó, entonces la persona es alcohólica en negación (primer síntoma) y necesita tratamiento para rehabilitación. Cualquiera sea la respuesta, la persona será siempre declarada alcohólica por terceras personas que impondrán siempre sus conclusiones y le restarán capacidades al individuo para tomar sus propias decisiones.
Algo muy parecido ocurre en el ámbito de la violencia doméstica. Sólo basta que una mujer alegue ser víctima de violencia doméstica y se engrana toda una maquinaria para "ayudarla" a salir de ese ciclo e imponer castigos al hombre maltratante. (Cabe señalar que si un policía se presenta ante una alegación de violencia doméstica, éste no tiene discreción para actuar. Se arriesga a ser sancionado si no procede a arrestar al supuesto agresor y proteger a la alegada víctima). Pero si posteriormente la mujer, respondiendo a la investigación, niega ser víctima de violencia doméstica aparecen las organizaciones patógenas oportunistas a imponer sus ideas teóricas de que esa mujer es una víctima en negación y que ese comportamiento es parte del síndrome de la mujer maltratada. Con ésta alegación obligan a la mujer a recibir "ayuda" (adoctrinamiento), imponer castigos al hombre y aumentar las estadísticas de la violencia doméstica para continuar justificando así más y más reclamos.
Estos ruidosos grupos de confrontación han logrado que algunos políticos se sometan a sus reclamos por temor a sus agresiones verbales y al efecto en su imagen política. ¿Hasta cuando? Yo no soy político, nunca he rehuído una batalla y no es tiempo de hacerlo. Una retirada a tiempo es una victoria. Mi batalla continúa.
No se debe jamás permitir la continuación de un desorden para eludir una guerra, porque ésta no se evita, sino que tan sólo se retrasa en detrimento propio. El Príncipe, Nicolás Maquiavelo.
Después de la muerte del Presidente de Panamá, Omar Torrijos, el General Manuel Antonio Noriega tomó el mando como presidente de ese país y continuó con la misma línea de cooperación que tenía Torrijos con los Estados Unidos. Esto motivó que la nación norteamericana apoyara al general a pesar de que siempre existió rumores de sus vínculos con el tráfico de drogas de Sur América hacia Norte América. Mientras el General Noriega le sirvió a los intereses de los E.U. en la región, pudo contar con el respaldo de ellos para permanecer en el poder. Pero con el tiempo, el general se fué engrandeciendo en su poder y comenzó a dirigir el país con políticas contrarias a los intereses del país del norte, provocando que éste le retirara su apoyo. La larga historia continúa, hasta que finalmente comienza una campaña de desprestigio contra Noriega con acusaciones de narcotráfico y lavado de dinero. No tengo la menor duda, como tampoco la tiene la opinión mundial, de que el General Manuel Antonio Noriega era un traficante de drogas hacia los E.U. en grandes cantidades. Pero también existe opinión mundial de que en ese país siempre tuvieron conocimiento de los vínculos del general con el narcotráfico y ellos (Estados Unidos) se hacían de la vista larga por razones de conveniencia política. Pero cuando el general dejó de ser útil como presidente, la intensa campaña de desprestigio sirvió para justificar en 1989 una invasión de parte de Estados Unidos, arrestar a Noriega, encarcelarlo y "asistir" al pueblo a crear un nuevo gobierno.
Algunos historiadores cuentan que el ex presidente de Irak, Saddam Husseim, llegó al poder con una revolución que fué apoyada por los Estados Unidos. Por eso hubo buena amistad entre ellos por muchos años (Husseim mantuvo el poder por 25 años). Inclusive, existe evidencia histórica de que Sadam fué apoyado por los E.U. en su guerra de ocho años contra su vecino Irán. Pero al igual que Antonio Noriega, Sadam se alejó de las políticas de los E.U. provocando su inconformidad. Por eso cuando en 1991 Irak invadió Kwait los E.U. intervinieron para expulsarlo del pequeño país árabe. En 1993 circularon rumores de que Irak planificaba asesinar al presidente de los Estados Unidos cuando éste visite Kwait. Sin pensarlo dos veces y basados en estos rumores, E.U. atacó a Irak con misiles. Pero la campaña grande de desprestigio llegó en el 2003 cuando E.U. acusó a Sadam Huseim de poseer armas de destrucción masivas y basados en esas acusaciones (rumores) justificaron junto con Inglaterra y sin la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas algunos, una invasión que culminó con el arresto y ejecusión de Sadam Huseim. Posteriormente los investigadores de las Naciones Unidas declararon que nunca encontraron evidencia de la existencia de esas armas de destrucción masivas.
Los dos ejemplos anteriores muestran claramente la aplicación de la sentencia de que en la guerra todo se vale. Pero, ¿se vale todo en el amor? Personalmente creo que nó porque si el fin justifica los medios, el amor muere en el camino. Sin embargo existen organizaciones que utilizan y fomentan el desprestigio como medio para hacer la guerra y adelantar sus causas y sus intereses personales dejando al amor en un segundo plano de importancia.
En nuestra sociedad occidental se habla con insistencia de proteger a la familia, al hogar, a los niños, al matrimonio, a las instituciones, etc. Pero en la consecución de estos objetivos los individuos anteponen los medios al propósito creando una cada vez más compleja sociedad que valora la guerra hasta para justificar el amor. Privatizamos el amor como algo material. Así surgen organizaciones que "defienden" sus ideales enfrentando y confrontando a los que "obstaculizan" sus propósitos de amor.
Basados en el amor, existen organizaciones que defienden el matrimonio tradicional. También basados en el amor existen otras organizaciones que defienden el matrimonio no tradicional. Cuando estas organizaciones opuestas entran en conflicto, el que más pierde es el mismo amor que ambas alegan defender. Es así porque ambas organizaciones están privatizando el amor. Algo parecido ocurre con los grupos que reclaman defender los derechos de la mujer. Las llamadas organizaciones feministas han privatizado los reclamos de las mujeres en contra (tal vez la mayoría) de las mismas mujeres que alegan defender. Esto se aprecia mejor en épocas como las elecciones políticas. Vemos como los grupos feministas hacen campaña en contra de los políticos varones que ellas acusan de machistas y realizan campaña en favor de algunas mujeres que según esos grupos, están comprometidas con la causa de las mujeres. Pero una vez pasadas las elecciones el balance nunca ha sido ha favor de esos grupos. Esto se evidenció en Puerto Rico en las elecciones que se celebraron en noviembre de 2012 El entonces gobernador, Lcdo. Luis Fortuño, fué atacado insistentemente por los movimientos feministas del país que lo acusaban de retroceder a las mujeres en sus luchas. En ese mismo cuatrenio 2008-2012 había un total de 26 mujeres activas en la política ejerciendo como alcaldesas o legisladoras. Pero en las elecciones electorales del 2012, en una intensa campaña feminista que incluía grupos anónimos como "La ruta de las mujeres", estas organizaciones trataron de secuestrar la volunta del pueblo aprovechando la realidad de que la mayoría de los votantes del país eran (son) mujeres, y las convocaron como género a votar en masa para elegir o re-elegir sólo a los y las candidatas(os) que ellas recomendaban. Pero los resultados electorales fueron muy adversos para esas organizaciones. La cifra de funcionarias electas bajó de 26 a 16 a pesar de que había un total de 91 candidatas postuladas y apoyadas por los grupos feministas.
Esta realidad demuestra que estos grupos de presión son una minoría inclusive dentro de las mismas mujeres que ellas alegan representar. Esto es así porque estos grupos han desvirtuado (promiscuido) los nobles propósitos por los que fueron creados y han creado sus propios intereses muchos de los cuales son ajenos al feminismo y utilizan métodos de confrontación en sus reclamos. Son una minoría ruidosa que se automagnifican con títulos como Movimiento Amplio de Mujeres, pero la realidad es que es tan amplio como sus dirigentes reunidas en un salón de clases de una escuela elemental. Para ilustrar un ejemplo de esto, el 29 de abril del 2013 este grupo exigió mediante una protesta (de sólo seis mujeres) la destitución de la Procuradora de las Mujeres, alegando falta de comunicación de ésta directora con ellas como organización que también velan por los derechos de las mujeres. Se hicieron evidentes sus deseos de controlar y monopolizar la causa de las mujeres por parte de estos grupos. Otro ejemplo ocurrió en Rio de Janeiro, Brasil, el pasado 21 de diciembre del 2013 Allí los movimientos feministas hicieron una convocatoria muy publicitada para que las mujeres se presenten en esa playa con los pechos al aire en protesta por una ley de 1940 que se los prohíbe. Comparecieron muchos fotógrafos y cientos de curiosos, pero sólo cuatro mujeres se descubrieron los pechos, incluyendo a una de 73 años.
En su desespero por aparentar fortaleza, las personas que dirigen los movimientos feministas crean otras organizaciones con diferentes nombres pero igualmente magnificados, para impresionar y aparentar que son muchos pero en realidad son las mismas personas rotándose el liderato en sus distintas manifestaciones cuidadosamente planificadas para hacerse temer. Otra forma de aparentar fortaleza y mayoría numérica es cuando distintos grupos minoritaraios se unen en una causa con el propósito de manipular la opinión pública aparentando que son mayoría. Vemos así como organizaciones feministas se unen con otras organizaciones como por ejemplo, organizaciones homosexuales, organizaciones religiosas minoritarias (algunas desconocidas), organizaciones pro-aborto, organizaciones de "derechos humanos" (título magnificado), y otras organizaciones que sólo existen en el papel o que sólo la componen un pequeño grupo de personas y que son siempre los mismos de otras organizaciones de líderes en rotación.
Estas personas, actuando como líderes, tienen acceso a los medios de comunicación los cuales, en busca de la noticia, funcionan como un amplificador de sus discursos. Estas acciones pueden ser justificadas o nó, pero la realidad es que están anteponiendo los medios al fín (propósito) y generando confrontación social; están justificando la guerra en nombre de la paz. ¿Como no aumentar las estadísticas de violencia doméstica si cada año se aprueban más enmiendas inclusivas? ¿Como no aumentar los crímenes de odio si cada vez aprueban más leyes amordazando a los que difieren de ellos? ¿Como no aumentar el maltrato infantil si cada año limitan más la autoridad de los padres en la crianza de sus hijos? Todo esto es parte de una dinámica social invisible para el ciudadano común porque "el pueblo es tonto".
Mientras continúe siendo cierto que en la guerra y en el amor todo se vale, seguiremos contando muertos.
Soy parte de ese pueblo tonto pero mi naturaleza diferente (todos la tenemos) no me permite creer en todo lo que mis cinco sentidos perciben. Mis actitudes diferentes siempre me han traído premios o castigos y estas memorias no son una ecepción.
Por las razones X, Y y Z, yo no deseaba concederle el divorcio a mi entonces esposa cuando ella así lo decidió a pesar de que en el pasado sí lo había deseado. En veinte años de matrimonio compartimos, sufrimos y disfrutamos muchas experiencias propias de cualquier pareja unidas así ese largo tiempo. Pero nunca, y repito, nunca existió entre nosotros violencia física ni violecia doméstica que pueda clasificarse así por mayoría de la sociedad (y no por los grupos feministas de confrontación). Pero como patógenos oportunistas, estos grupos de confrontación crean oficinas que funcionan como células infectadas con el propósito de expandir sus dominios tratando de atraer nuevos individuos mediante la propaganda: Queremos ayudarte. Se puede decir que fucionan como contrapeso con la misma relativa violencia física, verbal y psicológica que alegan despreciar, aunque lo nieguen.
Atraída por la propaganda, mi todavía esposa recurre a estos desestabilizadores sociales quienes engranan toda una maquinaria que aplasta a cualquier ser humano sin oportunidad de defenderse. Utillizan con intensidad la violencia sin rastro (violencia monga, violencia psicólogica, etc.) para axfisiar, arrinconar y eliminar si lo creen necesario a los que no se someten a ellas y sus personalismos. Mi voz fué apagada, mis sueños fueron borrados, mis éxitos fueron opacados, mis triunfos fueron empujados al abismo; todo con violencia y mentiras. En su deseo de obtener el divorcio, la diosa de la mentira recurrió a las organizaciones de confrontación que necesitan ver las estadísticas aumentar para ellas también aumetar y justificar sus reclamos. El riesgo de violencia es real. Como aprendíz de guerrilla, estas organizaciones se encargaron de entrenarla y adiestrarla en los métodos de hacer la guerra con violencia sin rastro, destruir la reputación, aplastar y someter al enemigo, pero aparentando siempre ser la víctima.
A pesar de no existir violencia, mi todavía esposa recurrió a una oficina que responde al magnánimo título de Proyecto Especial para la Violencia Doméstica contra las Mujeres que ubicaba en el noveno piso del Tribunal de San Juan. Desde el principio de su pedido de divorcio, ella alegó infidelidad de mi parte y no hacía mención alguna de violencia. ¿Porqué entonces recurrir a una oficina que se autodenomina "de violencia contra las mujeres"? En su primera orientación, fué referida a la Oficina de Desarrollo Integral de la Mujer del Municipio de San Juan, la cual también trabaja con víctimas de violencia doméstica. ¿Acaso lo que correspondía no era radicar una demanda de divorcio por infidelidad y someter las evidencias al tribunal mediante la contratación de un abogado que brinde estos servicios?
Con su acostumbrada temeridad, y en sus deseos de subvertir el orden social, estas organizaciones feministas ordenan el uso de la violencia para lograr sus objetivos. La Diosa de la Mentira, 4N4 4D3L41D4 R0DR16U3Z P3R3Z, comenzó a utilizar la violencia sin rastro (verbal, psicológica, desprecio, gestos, provocación, otros) para luego huir alegando temer por su seguridad y sentirse amenazada. En un período de cinco meses utilizó estrategias de guerra sucia para provocar mi ira y tratar de lograr la violencia doméstica que necesitaba para obtener por la vía más rápida, fácil y económica su añorado divorcio. Nunca consiguió de mi parte esa violencia que ella necesitaba y esto la obligaba a ser cada vez más agresiva en su intento (confieso que) poniendo su propia vida en peligro real. Casi diariamente ella rendía un informe verbal a la oficina del municipio de San Juan, sobre el progreso o los resultados de sus acciones en mi contra ya que todas las demás gestiones se encontaban finalizadas y en espera de entrar acción: plan de escape con mis hijas, policía, refugio, reubicación, abogado, tribunal, robo de documentos e informacion personal, psicólogos para mis hijas, etc. Sólo faltaba la justificación para mover toda esa maquinaria (la violencia de mi parte) pero como ésta nunca llegó no tuvo otra opción que inventarla. (Quedó grabado para el record del tribunal el día del juicio cuando ella reconoció en presencia del juez y bajo juramento, que yo nunca la había agredido. Esa grabación es un documento público que puede ser revisado por todos los interesados).
Desde niño siempre he sido un fiel admirador de la belleza femenina, siempre las he respetado y juro que al día de hoy no existe una que pueda decir lo contrario (obviando por supuesto a la diosa de la mentira). Mi admiración y respeto hacia ellas continúa vivo. Pero el tiempo, que todo lo puede, ha refractado mi enfoque. Cada día es más difícil visualizar a la mujer como un ente individual porque (los grupos feministas de presión) nos obligan a mirarlas como un género en lucha. Si las vemos como un género en lucha y sólo existe dos géneros, la lógica dicta que luchan contra el género masculino. Por eso mi compromiso será siempre el de respetar a la mujer como persona, como individuo; pero fuí victima de ellas como género, atacado y destruido por ellas como género. Por esos motivos, el respeto que tengo hacia la mujer como individuo no lo compartiré con el género representado por grupos minoritarios de dudoso compromiso femenino. Por lo anterior, ésta tercera parte de ésta autobiografía tendrá entre sus propósitos enfrentar a los grupos de confrontación que sólo interesan imponer sus agendas personalistas a la mayoría social.
Cuando algún individuo varón enfrenta a estos grupos, inmediatamente lo califican de machista y crean una propaganda negativa a su alrededor para acallarlo. Si es una misma mujer la que las contradice, la califican de victima (tonta) del machismo para descartar así su opinión o la presionan ofreciéndole recompensas y ayudas (ejemplo: Elisa Hernández vs Hector Ferrer). Utilizando repetidamente el argumento del síndrome de la mujer maltratada, las organizaciones feministas no permiten que otras féminas difieran de ellas menospreciando sus capacidades y sus opiniones argumentando que está incapacitada por ser una víctima en negación de violencia machista y con esa alegacion la obligan a someterse a un "tratamiento (adoctrinamiento) que la saque del ciclo". Esta realidad me recuerda una situación personal vivida cuando mi proceso de separación se encontraba en un momento amenazante de confrontación real. Explico a continuación.
Luego de cinco meses en el que mi entonces esposa estuvo utilizando en mi contra la violencia sin rastro, logró finalmente obligarme por la fuerza a abandonar mi hogar y como por arte de magia mis ingresos dejaron de ser míos. Adelantándome para tratar de sobrevivir económicamente, decidí tomar un curso de dos meses de duración para certificarme como Mixólogo (bartender profesional). Este curso me obligó a practicar las distintas mezclas de licores y a distinguir sabores. Esto era algo que me gustaba hacer y lo practicaba en el pequeño dormitorio al que fuí obligado a pasar mis días y mis noches. Un día me encontraba en una terapia psicológica referido por mi lugar de empleo para "ayudarme" en mi situación. Contestando las preguntas del psicólogo, le informé sobre el curso de bartender y le expliqué que todos los días preparaba y consumía alguna bebida en mi deseo de aprender más y convertirme en un profesional en ese campo. Al escucharme, el psicólogo me dirige una pregunta que contesté sin temor pero que tengo intenciones de no volver a contestar nunca más en la vida. Mirándome fijamente y en tono pausado, el doctor pregunta, - ¿Tú crees que eres alcohólico? - Mi respuesta fué inmediata, sincera y sin temor a equivocarme, - Nó. - Continuando con su tono pausado, el Doctor Reboledo expone en forma de pregunta, - ¿Tú sabes que el primer síntoma de un alcohólico es negarlo?.- Manteniendo mi seguridad y mi tranquilidad le expuse nuevamente que era mi deseo convertirme en un bartender profesional y era requisito practicar y distinguir los sabores de los distintos licores. Posteriormente comprendí (en acción retardada) que su comentario era realmente una conclusión. Frente a la pregunta ¿Eres alcohólico? si la respuesta es sí, entonces, admisión de culpa, relevo de prueba; la persona es alcohólica porque lo está admitiendo y necesita tratamiento para rehabilitación. Pero si la respuesta es nó, entonces la persona es alcohólica en negación (primer síntoma) y necesita tratamiento para rehabilitación. Cualquiera sea la respuesta, la persona será siempre declarada alcohólica por terceras personas que impondrán siempre sus conclusiones y le restarán capacidades al individuo para tomar sus propias decisiones.
Algo muy parecido ocurre en el ámbito de la violencia doméstica. Sólo basta que una mujer alegue ser víctima de violencia doméstica y se engrana toda una maquinaria para "ayudarla" a salir de ese ciclo e imponer castigos al hombre maltratante. (Cabe señalar que si un policía se presenta ante una alegación de violencia doméstica, éste no tiene discreción para actuar. Se arriesga a ser sancionado si no procede a arrestar al supuesto agresor y proteger a la alegada víctima). Pero si posteriormente la mujer, respondiendo a la investigación, niega ser víctima de violencia doméstica aparecen las organizaciones patógenas oportunistas a imponer sus ideas teóricas de que esa mujer es una víctima en negación y que ese comportamiento es parte del síndrome de la mujer maltratada. Con ésta alegación obligan a la mujer a recibir "ayuda" (adoctrinamiento), imponer castigos al hombre y aumentar las estadísticas de la violencia doméstica para continuar justificando así más y más reclamos.
Estos ruidosos grupos de confrontación han logrado que algunos políticos se sometan a sus reclamos por temor a sus agresiones verbales y al efecto en su imagen política. ¿Hasta cuando? Yo no soy político, nunca he rehuído una batalla y no es tiempo de hacerlo. Una retirada a tiempo es una victoria. Mi batalla continúa.
No se debe jamás permitir la continuación de un desorden para eludir una guerra, porque ésta no se evita, sino que tan sólo se retrasa en detrimento propio. El Príncipe, Nicolás Maquiavelo.
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